Con 32 años, Claudia Chandía sufrió un accidente de trafico mientras iba a bordo de su motocicleta. Un fatal siniestro le provocó una lesión medular completa, que, directamente, le invito a aceptar su nueva realidad como persona con discapacidad, una condición que hoy trata de divulgar y de normalizar.
Escuchó las terribles y siempre temidas palabras de los doctores: «No volverás a caminar nunca«, que, a su vez, le despertó «miles de frustraciones» que batallaban consigo misma. Sin poder si quiera estar preparada, la vida quiso que Chandia lidiase con la discapacidad para ser ella quien ayudase a otras personas.
Claudia trabajó día y noche para intentar derribar las palabras de los médicos y ser capaz de recuperar cierta movilidad de su cuerpo, algo que iba acompañado de la felicidad, que también parecía haber desaparecido: «Me perdí y me encontré«, reconoce. Ahora ha aprendido a disfrutar del proceso y, por supuesto, a no rendirse.
El descanso en las personas con discapacidad
El accidente de Claudia Chandia lo tiene y lo tendrá siempre grabado en la retina; la consecuencia del impacto, también: una lesión medular completa que le ha hecho ser una persona dependiente debido a la discapacidad, haciendo uso de una silla de ruedas para sentir qué es la independencia.
No obstante, este es el séptimo año de Claudia en silla de ruedas. En este tiempo, la discapacidad ha hecho -mucho- daño y le ha causado grandes frustraciones, que ha ido teniendo que lidiar en cada momento para no salirse fuera de sí y abandonar la persona que había construido tantos años atrás.
Por ello, es capaz de expresar que «sigo firme, avanzando y construyendo» una vida que, poco a poco, ya parece ir cogiendo forma para que esta mujer pueda recuperar la sonrisa que le caracterizaba. Y eso no es tarea sencilla: «No porque todos los días tenga ganas, sino porque decidí no negociar conmigo misma«, indica Claudia.
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Al mismo tiempo, también hay días fáciles en los que la recuperación parece ir rodada; otros, «donde el cuerpo pesa, la mente duda y el entorno no acompaña«. Y en esos momentos es donde aparece la consistencia y la tenacidad de ser perseverante en un objetivo, porque «no avanzas por la velocidad, avanzas por no detenerte«.
También lanza un consejo sobre la discapacidad, destinado a personas en fase de recuperación o rehabilitación: «Descansar no es detenerte: es parte del plan. El cuerpo no se transforma cuando te exiges sin pausa, sino cuando le das espacio para repararse, integrar y fortalecerse«.
De hecho, Claudia insiste en que el descanso no es ningún ‘stop’, sino que se trata de «disciplina, amor propio y estrategia«. Ese «avance sostenible» del que habla está ligado con «dormir bien, bajar el ritmo y escuchar tus señales», lo que permite que los músculos se regeneren, la mente se ordene y la energía vuelva con más claridad.
Lidiar con la frustración
Claudia Chandia sabe, de sobra, lo que es lidiar con la frustración y con todos los sentimientos que florecen tras una lesión medular y, por ende, con la discapacidad. También ha salido de un proceso de búsqueda de preguntas sin respuestas y de una impotencia ante una realidad que nada podía solucionar.
Por ello, define que la propia frustración es «la emoción que aparece cuando la realidad no cumple tus expectativas: quieres avanzar y algo se interpone, no resulta o tarda más de lo que esperabas». Y es importante vivirla y experimentarla porque «evitarla te estanca«, destaca Claudia.
Sin embargo, persigue que esa sensación «es una señal que te muestra dónde estás resistiéndote, qué necesitas ajustar y qué parte de ti aún debe crecer«. Y es clave eliminarla de tu vida, no reprimiéndola, sino aprendiendo a gestionarla, «porque sostenida en el tiempo se convierte en autosabotaje y abandono de tus sueños»




