El léxico y el lenguaje son aspectos fundamentales que oscilan en el ambiente que rodea al colectivo de la discapacidad. De este modo, quienes integran esta comunidad, constantemente hacen pequeñas correcciones en este sentido para favorecer una mayor inclusión e infundir respeto para los receptores de estas palabras.
Daniel Esponda es una de las personas que más y mejor trabajan el lenguaje de las personas con discapacidad. Su historia, además, está ligada a la de este mismo colectivo desde el 2 de mayo de 2022, cuando sufrió una lesión medular a causa de un asalto con armas de fuego mientras estaba en su vehículo: «Dejé de sentir las piernas».
Por tanto, a pesar de que la intención del mensaje esté repleta de bondad, lo cierto es que es importante «cuidar nuestras palabras» para evitar herir sentimientos o adoptar un uso indebido de las oraciones que se emiten para hacer referencia a quienes lidian con la discapacidad.
La importancia de las palabras en la discapacidad
Las palabras -el léxico- juega un papel fundamental a la hora de hacer referencia a personas con discapacidad. Así lo dictan quienes viven con esta realidad, tratando de eliminar estigmas y borrar expresiones que no invitan a a inclusión y sí al desprecio o a la infravaloración de las capacidades de estos individuos.
De acuerdo con Daniel Esponda, «no es lo que dices, es lo que la otra persona tiene que cargar después de escucharlo». Lo cierto, no obstante, es que todavía existen muchas dudas sobre cual es la forma correcta de referirse a una persona con discapacidad, motivo por el que este joven se ha osado a compartir sus ideas.
«Nadie nos enseña eso«, defiende Esponda; aunque, «si quieres aprender», lo justo es prestar atención a quienes componen el colectivo y hacer caso a sus peticiones sobre la importancia del lenguaje. De esta manera, «lo primero y lo más importante es que no somos discapacitados«, aclara, por el simple hecho de tener una discapacidad.
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Si a una persona con esta condición se le tilda como ‘discapacitado‘, Esponda afirma que «únicamente lo estás englobando a su discapacidad, lo cual no está bien porque somos mucho más que eso«. No obstante, existe una expresión «que me duele mucho más», indica: «Inválido«.
El concepto ‘inválido’ «significa que no vales absolutamente para nada«, estima Daniel, quien agrega que «esa expresión en específico creo que está muy mal empleada». Por ello, para referirse a una persona que tiene alguna discapacidad, el término ideal sería «persona con discapacidad«; sólo así «se le da el valor como persona antes que su discapacidad«.
Más empatía y cuidar las palabras
Daniel Esponda, que vive con una lesión medular a la altura de la vértebra T4, ha querido aclarar cómo es la forma correcta de referirse a quien vive con una discapacidad y, especialmente, cómo evitar determinadas expresiones que pueden herir la sensibilidad de estas personas.
Igualmente, también ruega eliminar comentarios que ensalzan a las personas con discapacidad como si de héroes se tratase: ‘Dios le da sus peores batallas a sus mejores guerreros‘ es un ejemplo de las ‘frases hechas’ que cita Esponda.
Él es «un ser humano que hace las cosas diferentes, que está viviendo su vida y que tiene una discapacidad«. Por ello, finaliza estimando que «no somos inválidos, no somos inspiración forzada ni somos una tragedia andando«, simplemente invita a recordar algo muy sencillo.
«No nos quites el valor como personas, porque somos mucho más que nuestra discapacidad«. La importancia de cuidar las palabras y hablar con consideración es un hecho de una relevante importancia en el colectivo de la discapacidad que, además, fomenta la inclusión de estas personas.




