Estela Lorenzo es una joven madrileña creadora de contenido en deferentes plataformas de redes sociales. Sus publicaciones, generalmente, van dirigidas a sensibilizar y concienciar sobre la discapacidad auditiva, un colectivo al que ella misma también pertenece como persona sorda.
En esta ocasión, Lorenzo ha querido compartir una de las sensaciones más ‘antipáticas’ a las que deben hacer frente quienes cuenten con alguna patología en su sentido del oído: la fatiga auditiva. «La respuesta es sí», aclara Estela sobre si alguna vez ella misma ha podido sentir esa experiencia.
En su caso, descubrió la sordera cuando ya era una niña de cuatro años que jugaba en el colegio. Una profesora se percató de que, en ocasiones, esta joven no reaccionaba ante determinados estímulos sonoros, lo que encendió las alarmas ante un posible problema auditivo, que se termino confirmando.
La fatiga auditiva en personas sordas
«Soy sorda con implante coclear y hoy quiero hablar de algo que poca gente entiende«, indica Estela Lorenzo al inicio de esta publicación en su perfil de redes sociales. Así le da la ‘bienvenida’ a la fatiga auditiva, una experiencia que procede a comentar y a compartir con su ya notable comunidad de seguidores.
Tal y como lo tilda Estela, «la fatiga auditiva es el cansancio extremo que siente tu cerebro por escuchar». Así, aclara que no se trata únicamente de «estar un poco cansada, sino que mi cerebro trabaja horas extra para procesar todos los sonidos» que ella recibe a través de su implante coclear, que le permite escuchar.
De este modo, también indica que, pese a ser usuaria de implantes cocleares, «oír no es automático» y que cada sonido requiere un esfuerzo». Por ello, ser capaz de entender voces, separar conversaciones de fondo, seguir el ritmo de conversaciones rápidas son algunas de las acciones que nombra Estela y «cansan muchísimo«.
Incluso, existen situaciones que acentúan todavía más esa fatiga auditiva que puede manifestarse en las personas sordas: «Cuando la gente habla a la vez», cita; en su caso, en las clases de Universidad debe apoyarse «en la lectura labial» de los docentes para comprender la materia de la mejor manera posible.
Todas estas funciones requieren y exigen altas dosis de concentración al cerebro, por lo que es directamente proporcional a la fatiga y al cansancio. Además, deriva en falta de ganas de hablar, fuertes dolores de cabeza o sensaciones incómodas, que nada tienen que ver con «falta de voluntad», sino que «es un efecto físico y real de mi cerebro y de mis oídos«.
Un esfuerzo físico y mental
«No es que no quiera oír, es que necesito cuidar mi salud auditiva y mental«, detalla Estela cuando anuncia que, en ocasiones, debido a esa fatiga auditiva a la que hace referencia, se ve obligada a desprenderse de su implante coclear durante unos minutos.
De hecho, revela que la sensación de fatiga auditiva es algo «común entre las personas sordas con implantes cocleares o audífonos». En cualquier caso, a pesar de los pequeños problemas que genera ser usuaria de estos implantes, lo cierto es que son accesorios que «me generan independencia y calidad de vida«, pero con «un límite que la gente debe comprender», estima Lorenzo.
«Escucha, mantener la concentración en el tiempo, entender a varias personas o seguir las clases de la Universidad son algunos de los contextos en los que Estela debe hacer un esfuerzo constante que acababa pasando factura, física y mentalmente. Por ello, subraya que «la fatiga auditiva existe, es real y merece ser entendida y respetada«.




