“Golpeo cosas con un palo. A algunas personas parece gustarle”. Esa es la naturalidad con que Rick Allen hace referencia a su trabajo como baterista del grupo de música Def Leppard, que triunfaba en cada lugar al que acudía en la década de los ochenta, un puesto que ostenta desde que apenas tiene quince años. De este modo, su exitosa carrera musical ha estado marcada por la fama mundial, siendo un referente para millones de jóvenes alrededor del mundo por su entusiasmo para hacer percusión con este instrumento. Nada parecía poder irle mejor. Sin embargo, la vida le sorprendió con un giro dramático cuando tenía solamente 21 años, en la que iba a poner en jaque su vida personal y su carrera profesional como consecuencia de un accidente de coche.
El 31 de diciembre de 1984, Rick Allen iba camino de la fiesta de Nochevieja que organizaba su familia en Sheffield, en el Reino Unido, como era costumbre, para festejar el año que ya estaba dando sus últimos coletazos y darle una calurosa bienvenida al que estaba por entrar. A lo largo de la ruta A57, conocida como una de las más peligrosas de esta región británica, este percusionista decidió adelantar a un coche que, presuntamente, llevaba tiempo cerrándole el paso y provocando una temeraria conducción; tras esta decisión, Allen perdió el control de su vehículo y no pudo esquivar una peligrosa curva, por lo que su coche pasó por encima de un muro y cayó en un campo cercano a la carretera. Durante este proceso, el músico salió despedido de su automóvil, cortándose su brazo izquierdo.
Volver a aprender a hacer música
Tras aquel fatídico accidente de tráfico que llevó a Rick Allen a un coma inducido y le arrebató su brazo izquierdo, su trabajo como batería de la exitosa banda de música Def Leppard, el futuro de este grupo parecía estar avocado a encontrar nuevo integrante, creyendo e imaginando que no sería posible la recuperación de Allen, a pesar de que “nunca pensamos despedirlo debido a un accidente”, reconoció Joe Elliot, cantante del grupo, en una entrevista. No obstante, el sentimiento de incertidumbre inundaba a todos los componentes de la banda que, tras varias décadas de éxito, tenían dudas sobre la continuidad de su música.
“Cuando Rick perdió su brazo, no podíamos poner un cartel de: ‘Se busca batería’”, reconoce el vocalista de Def Leppard. No obstante, el trabajo no podía parar y este grupo continuó lanzando nuevas canciones usando una base de batería que Rick ya había grabado. Sin embargo, días después de despertar del estado de coma en el que se encontraba Nick Allen, en estado de plena consciencia, les trasladó a sus compañeros una grata, pero inusual propuesta: “Creo que he pensado en una forma de seguir tocando la batería”. La sorpresa fue mayúscula, pero no le iban a abandonar y decidieron apoyarle en su firme decisión.
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Con el paso del tiempo, el apoyo de su familia y de sus compañeros y de muchísimo esfuerzo, Rick Allen volvió a los escenarios con más ganas que nunca, manco y completamente renovado. No obstante, durante los primeros conciertos que ofreció este grupo musical tras el regreso del baterista, decidieron incorporar a un segundo percusionista para darle confianza a su lisiado integrante, pero le bastaron un par de shows para recobrar la autonomía y sorprender a todos los espectadores, golpeado “cosas con un palo” con un solo brazo. A la gente, efectivamente les siguió gustando. Tras este importante hito de superación personal, Allen se convirtió en un referente para todo tipo de colectivos, situándose como una figura en a la que admirar más allá de la música.
Ayudar a quien lo necesita
En la cima de la fama mundial, en la cresta de la ola musical, Rick Allen sufrió un grave accidente de tráfico en el que perdió su brazo izquierdo como consecuencia del terrible impacto contra un muro al no poder esquivar una curva peligrosa en la A57 de Sheffield, en Reino Unido. De acuerdo con su biografía, como se cita en su página web, “Rick perdió un brazo, pero transformó su tragedia personal en una transformación espiritual y continuó su carrera musical”. Del mismo modo, “si bien ya era un héroe para millones de jóvenes, pronto sumó millones de nuevos admiradores y, desde entonces, Rick ha estado ayudando a personas de todo el mundo compartiendo sus experiencias personales y su pasión por la batería”.

Fruto de esta ayuda desinteresada de Allen, entre quienes destacan pacientes adolescentes con cáncer, niños con necesidades especiales, jóvenes en riesgo en crisis, familias de violencia doméstica y veteranos que han servido en Vietnam, Tormenta del Desierto, Irak y Afganistán, Rick recibió, en el año 2002, el Premio Humanitario de los Mejores Amigos de Maria Shriver de California y, en 2012, también recibió el prestigioso galardón ‘Carry It Forward’ del Proyecto Guerrero Herido. Finalmente, y gracias al trabajo de su fundación, Raven Drum, fundada por él y su esposa Lauren Monroe, apoyan a personas en crisis mediante las modalidades de sanación alternativa y el poder del tambor.




