Edith Mateo es un joven malagueño diagnosticado con autismo. A través de un escrito, ha querido ofrecer su experiencia como persona con autismo y contar su vivencia con el bullying, así como otras situaciones duras que han marcado su vida.
Desde Tododisca rescatamos el testimonio de Edith Mateo Ramos, que se ha abierto para contar su experiencia a través de la Asociación Autismo España. «Escribo esto para que personas como yo puedan leerlo y sepan que no están solas, que hay más gente como vosotros y vosotras, y que estamos aquí para conoceros, apoyaros y acompañaros en lo que haga falta», expone Edith.
Una vida marcada por el autismo y el bullying
Edith confiesa que cuando era niño «era todo lo contrario a lo que soy ahora, por así decirlo». Asegura que hablaba con normalidad y se relacionaba más o menos bien. Sin embargo, las cosas fueron cambiando a medida que iba creciendo.
Al respecto, señala que «con el tiempo fui encerrándome más en mí mismo, y eso hizo que empezara a tener dificultades para relacionarme con las personas. De niño incluso tenía amigos y amigas, salía con ellos y hacía de todo».
La vida de Edith, al que más tarde diagnosticarían autismo, cambió para siempre en el colegio. «Cuando en el colegio empezaron a hacerme bullying, comencé a callarme más, a no tener amistades ni ganas de nada», comenta este joven malagueño.
Asegura que pasaba las 24 horas del día encerrado en su casa y en su habitación, y que solo salía para ir al colegio. Además, manifiesta que esta misma situación también se trasladó al Instituto.
Después de años de lucha y sufrimiento, Edith dijo basta. «Un día me cansé de que la gente se metiera conmigo. En la última clase a la que asistí, los mismos que llevaban metiéndose conmigo desde 2º de Primaria me miraban mientras se reían. No pude más: cogí mis cosas y salí del aula sin decirle nada a nadie. Desde ese día no volví al instituto», comenta Edith Mateo.
Falleció su madre y llegó el diagnóstico de autismo
El bullying que sufrió en la escuela arruinó sus estudios, su salud mental y su vida en general, tal y como él mismo indica. «Mientras ellos se quedaron tan tranquilos, sin sentir culpa alguna», manifiesta.
Tras dejar los estudios, Edith vivió momentos de total oscuridad, llegando a pensar en acabar con todo en numerosas ocasiones. A pesar de ello, continuó luchando para seguir adelante.
En aquella época, para desahogarse, comenzó a escribir frases tristes en Instagram sobre cómo se sentía y a contar su experiencia. Así, explica que «llegué a tener una cuenta con casi 100.000 seguidores, y me encantaba, porque había mucha gente que se identificaba conmigo y con lo que publicaba. Incluso conocí a personas de aquí de Málaga también y de otras partes del mundo. Sin duda, fueron unas de las mejores personas que he conocido en mi vida».
Sin embargo, también sufrió la cara amarga de las redes sociales, recibiendo insultos, burlas o incluso amenazas. Tras varios años, Edith confiesa que «seguía igual de mal mentalmente».
Un duro devastador llegaría a su vida el 14 de septiembre de 2024. «Ese día falleció mi madre mientras dormía, y fui yo quien la encontró. Me acuerdo perfectamente de todo ese momento», relata Edith Mateo.
Aquel día, Edith perdió a su madre. Además, su padre se desentendió de él desde que era muy pequeño. «Pasa totalmente de mí, y lo único que le importa es intentar vender la casa en la que vivimos mi hermana y yo, que también era de mi madre», lamenta este joven malagueño diagnosticado con TEA (Trastorno del Espectro Autista).
Después del fallecimiento de su madre, Edith comenzó a ir más al psicólogo. Así, recientemente le diagnosticaron autismo. El hecho de recibir este diagnóstico y comenzar a asistir a la Fundación Autismo Sur, ha supuesto, paradójicamente, un impulso positivo en la vida de este joven.
«He conocido a gente maravillosa. Poco a poco estoy mejorando mentalmente gracias a las tertulias de amigos y amigas que hacemos, al apoyo psicológico que recibo en Capacita-le y a todo el entorno que me acompaña», afirma Edith.
Como conclusión, Edith Mateo, destaca que «lo que importa es que sigo aquí, a pesar de todo, y que estoy mejorando en todo lo que puedo. Me alegro de mí mismo por ser tan fuerte mentalmente y por haber seguido adelante en lugar de rendirme».




