Jonatan Armengol es periodista y crítico gastronómico. El sentido del gusto y del tacto los tiene muy nítidos y definidos para saborear y palpar cada ingrediente y alimento que a él se acerca. No obstante, la vista la tiene mucho más afectada, ya que cumple con su trabajo bajo los efectos de la ceguera.
Por ello, mediante el mundo de las redes sociales, Armengol se ha posicionado como una figura de relevancia para el colectivo de la discapacidad visual, llevando una vida independiente, en compañía de Calo, su perro guía. Así mismo, una de sus últimas experiencias están ligadas al servicio del taxi en la ciudad de Zaragoza.
Además de periodista y crítico de cocina, Jonatan se define como padre y activista por la accesibilidad, es decir, no duda en reivindicar determinadas acciones que pueden ayudar a las personas con discapacidad a tener una mayor calidad de vida o acceder a cualquier recinto. Él es una de las personas que reclama estas medidas por ser integrante de la comunidad de la discapacidad visual.
La experiencia de Armengol en un taxi
En pocas ocasiones el servicio del taxi ha sido objeto de inaccesibilidad o mala conducta por parte de los conductores respecto a las personas con discapacidad. El caso que ocupó a Jonatan Armengol a su llegada a Zaragoza tampoco iba a ser el caso.
Como este crítico gastronómico indica, «todas las veces que he cogido un taxi en Zaragoza las experiencias han sido magníficas«. No obstante, en esta ocasión, «este trayecto se ha convertido en mi favorito porque el taxista ha hecho mucho más de lo que debía«. El conductor convirtió una simple carrera en un «momento para recordar«.
Ver esta publicación en Instagram
Armengol destaca la «amabilidad» y la «cercanía» del taxista con él y con Calo, que también le acompañó en el coche. Sin duda, no cuesta nada ser amable, simpático y respetuoso con las personas, con más hincapié en quienes tienen una discapacidad y merecen el mismo trato igualitario; ese trato, precisamente, «te cambia el día», define Jonatan.
Este periodista y activista por la accesibilidad no dudó en compartir este momento en sus redes sociales, sintiéndose agradecido por la conducta del taxista e indicando que en ocasiones «se habla más de los problemas que de lo positivo, pero es importante reconocer a quienes hacen su trabajo con tanta humanidad y dedicación«.
Un servicio a la altura
Al subirse en el taxi, Armengol trasladó al conductor las indicaciones para acudir a la Plaza del Pilar de Zaragoza, que era la dirección a la que tenía que ir para «entregar una documentación en el Ayuntamiento», como expone en el vídeo.
El taxista recorrió la ciudad para llegar al destino y le dejó a escasos metros del Consistorio, muy cerca de la majestuosa Catedral, donde le dio las últimas indicaciones para llegar correctamente. No obstante, antes de apearse del vehículo, Jonatan abonó la cantidad de la carrera y solicitó los dos recibos.
«Esto es una empresa seria«, bromeaba el taxista con el pasajero y con Calo. «Ojalá todos fueran como tú», agradeció finalmente Armengol tras una grata experiencia en un taxi en Zaragoza como persona invidente. Sin duda, un servicio a la altura desde el primer momento en el que Jonatan y Sergio se conocieron.




