Harón es un ejemplo del maravilloso mundo de la capacidad. O de la discapacidad, como cada quien quiera entenderlo. Su vida está marcada por una espina bífida congénita, lo que quiere decir que convive con ella desde el momento en el que nació. Sin embargo, esta compleja lesión que presenta no le ha impedido perseguir sueños y alcanzar metas, siempre contando con el inestimable apoyo de su familia y de su entorno más cercano. Este joven, natural de la ciudad autónoma de Melilla, no puede mover sus piernas, «pero eso no significa que no pueda mover el mundo» a través de cada logro que consigue.
Basta con echar un ligero vistazo a las redes sociales de @haronysuslogros para entender de qué pasta está hecho este pequeño, aunque su madurez y tesón son propios de un adulto. Demuestra que los límites son personales y que no importa si cuesta más o cuesta menos: él lo va a intentar y, probablemente, lo vaya a conseguir. «Cada flexión, cada abdominal y cada intento es una declaración de guerra a los límites«, expone en una de sus publicaciones. También tiene espacio para mandar un mensaje acerca de la inclusión, un concepto que padece el colectivo de la discapacidad: «No, yo no vine a encajar; vine a destacar«.
Harón, con «H de Héroe»
«La accesibilidad no es un lujo, es una necesidad«, explica la madre de este joven melillense. Y no le falta la razón. La reivindicación de los derechos de las personas con discapacidad no suponen ningún privilegio ni son ningún capricho, todo lo contrario. Harón siempre da lo mejor de sí para evitar y esquivar obstáculos a los que se enfrenta en su vida diaria conviviendo en una silla de ruedas, por lo que es una voz autorizada para determinar qué es accesible o no lo es; pero, del mismo modo, para explicar si la sociedad es inclusiva o todavía continúan existiendo barreras sociales, arquitectónicas y «actitudinales«, como cita Mar Gadea, primera diputada con síndrome de Down en España en Tododisca.
La familia de Harón bien lo sabe: «Cada pequeño paso es un gran logro«, indican. No es un camino fácil, ni mucho menos, pero el recorrido sí merece la pena. Este joven se ha convertido, pese a su prematura edad, en una persona de referencia para muchos integrantes del colectivo de la discapacidad que ven en él un pequeño ‘superhéroe’ para enfrentar la crónica batalla de la espina bífida, definido como un «trastorno congénito en el que la columna vertebral no se desarrolla por completo» durante la etapa de gestación, explican desde el Instituto Nacional de Enfermedades Neurológicas y Accidente Cerebrovascular. No obstante, cada mensaje de este joven es una muestra más de su madurez, guiada por su fantástico entorno familiar: «La inclusión también es permitir, acompañar y celebrar cada avance, cada gesto de autonomía, cada intento y cada frustración».
Sin duda, la lucha de Harón contra la espina bífida no es una lucha fácil. Sabe que la competición nunca se acaba, pero también le ha demostrado a su enfermedad qué tipo de rival es y que no se lo va a poner en bandeja ni se v a rendir; de hecho, ya le ha dado la vuelta y ha comprendido como reinventarse y adaptarse a vivir de otra manera, pero con las mismas ganas de siempre. Ha encontrado en el deporte una vía de escape para fortalecer la musculatura y demostrar a la sociedad que «‘si yo sigo adelante con una sonrisa, ¿Cuál es tu excusa para no hacerlo’«.
Harón y el parkour en silla de ruedas
¿Cómo es posible hacer parkour en silla de ruedas? Harón tiene la respuesta a esa pregunta. Tal vez, el secreto sea que no siempre «la fuerza no siempre se mide en músculos, sino en voluntad», como detalla su madre en redes sociales. El ejemplo de superación de este menor pone de manifiesto que la constancia y el no rendirse jamás puede superar cualquier límite, incluso aquellos que parecen infranqueables, pero que sólo son un poco más complejos; para Harón «la discapacidad no limita sueños, solo desafía el camino«. Sin embargo, la practica de este deporte sólo es una muestra más de la capacidad de superación de este melillense, que ya es una figura referente en el colectivo de la discapacidad pese a su prematura edad.
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«Es un niño muy valiente y muy feliz«, revelan desde el centro deportivo en el Harón realiza la practica de parkour. De hecho, ellos reconocen que, en su situación, con una espina bífida que le impide el movimiento de ambas piernas, «sería rendirse», pero Harón les ha demostrado que él no es así y está hecho de una fortaleza, coraje y valentía que realmente merecen ser reconocidos, visibilizados y puestos a disposición de cualquier persona que esté planteando una retirada en cualquier esfera de su vida, esté o no relacionada con la discapacidad, porque «que sea difícil no quiere decir que sea imposible». Sin duda, está más que justificado que Harón se escriba con H de héroe.




