Guillermo Arce, médico residente en anestesiología en el Hospital General Universitario de Alicante, vio su vida dar un giro radical en septiembre de 2024 tras ser atropellado por un autobús al salir de su turno. El impacto le provocó un traumatismo craneoencefálico grave con hemorragia cerebral, un diagnóstico que, según los pronósticos médicos, dejaba escasas esperanzas de supervivencia plena. Sin embargo, su caso se ha convertido en un referente de resiliencia, recuperación funcional y retorno a la vida profesional.
Su historia no solo conmueve, sino que ofrece un poderoso mensaje para personas con discapacidad adquirida: la posibilidad real de recuperar la independencia y volver a ejercer una profesión altamente exigente tras una lesión cerebral. Para quienes enfrentan un daño neurológico, Guillermo representa un ejemplo de que el camino de la rehabilitación puede ser también un camino de reconstrucción personal.
Rehabilitar cuerpo, mente y propósito: un proceso integral
Tras dos meses hospitalizado, Guillermo inició un proceso intensivo de neurorrehabilitación en la Clínica Casaverde Ambulatoria de Alicante, especializada en daño cerebral adquirido. Su principal reto eran las secuelas motrices, especialmente en las manos, fundamentales para el ejercicio de la anestesiología.

Gracias a un enfoque multidisciplinar centrado en la persona, con fisioterapia, terapia ocupacional y apoyo neuropsicológico, logró avances progresivos durante ocho meses de tratamiento intensivo. La frase «pasiño a pasiño», convertida en su lema, reflejó la paciencia, la constancia y el acompañamiento necesario en los procesos de recuperación prolongada.
Desde la perspectiva de la accesibilidad y la inclusión laboral, su reincorporación al entorno hospitalario también plantea un ejemplo esperanzador: con los apoyos adecuados, las personas que han atravesado un daño neurológico pueden volver a desarrollar funciones altamente cualificadas, desafiando estigmas sobre la discapacidad adquirida.
Profesionalidad, redes de apoyo y tecnología para una nueva oportunidad
El equipo de Casaverde subraya la importancia de los recursos tecnológicos y humanos en cada etapa de su proceso. Su neuropsicóloga, Sandra Blay, destaca que «recuperar funciones complejas no es solo un reto clínico, sino una victoria humana». Su tutor en el hospital, Esteban Salas, insistió en la importancia de creer en el potencial de las personas cuando se combina el esfuerzo personal con tratamientos especializados y una red de apoyo.
Guillermo ha conseguido no solo volver a caminar y moverse con autonomía, sino también reincorporarse a su pasión: la medicina anestésica. Una meta que muchas personas con discapacidad o daño cerebral ven como inalcanzable ante la falta de recursos, itinerarios personalizados o apoyos en la reincorporación laboral.
Su testimonio ahora se convierte en herramienta de inspiración. En colaboración con Casaverde y la agencia Utopicum, ha lanzado la plataforma “Pasiño a pasiño”, donde comparte su experiencia con el objetivo de motivar a otras personas en procesos similares y visibilizar la importancia de una rehabilitación integral, accesible y centrada en la persona.




