Wenceslao Moreno es médico, residente de neurología clínica. Ha logrado formarse en la especialidad que siempre había deseado y desempeñar la profesión que tantas veces se había propuesto. Lo ha conseguido con tesón, perseverancia y mucho compromiso. Pero también superándose a sí mismo y a su parálisis cerebral.
La historia de ‘Wenchy‘, como también llaman a este licenciado en medicina, es una de las que traspasa fronteras y permite volver a creer en la capacidad de las personas con discapacidad. Moreno nació con una parálisis cerebral, «tuve toda la vida lo mismo» y trabaja en el área de neurología, que «es donde yo me crie», explica con plena naturalidad.
Así mismo, este doctor tilda su formación académica, especialmente en la etapa universitaria, como «un desafío» por las permanentes explicaciones que tenía que dar sobre su condición y las innumerables veces que ha derribado barreras y estereotipos sobre el alumno ‘estándar’: «La mayor dificultad creo que fue con la gente«, indica Wenceslao.
Un médico con parálisis cerebral
La batalla de Wenceslao Moreno ha sido a contrarreloj, contra todo aquel que no dudaba de sus capacidades y contra sí mismo, enumerando las ocasiones que pensó que no podía seguir con la carrera de medicina. Pero sí que pudo. Lo hizo creyendo en sus posibilidades y «con un montón de docentes que me ayudaron», aunque hubiese otros que le invitaron «a retirarme».
Hoy ya es licenciado en medicina y ejerce la profesión de neurología con una parálisis cerebral de nacimiento, que fue «secundaria a una hipoxia«, es decir, una falta de oxígeno en el canal del paro «que se complicó bastante», explica este doctor. De hecho, revela que su pronóstico era «muy grave» cuando fue derivado al área de neonatología, donde permanecen ingresados los pacientes recién nacidos.
Allí, Moreno sufrió tres paros cardiacos, por lo que la situación no podía ir más allá de valorar «minuto a minuto» su vida, trabajando para que no corriera peligro. De hecho, debido a la gravedad que revestía de ese bebé, tuvo que ser trasladado a otro centro sanitario para continuar con las exploraciones y cuidados intensivos.
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A pesar de que «durante años mi cuerpo fue tema de conversación» en consultas de médicos, en centros escolares o, incluso, en distintas familias, hoy, Wenceslao Moreno, puede dejar de soñar y valorar la realidad que él mismo se ha forjado: es doctor en neurología, sobreponiéndose a una parálisis cerebral que sufrió durante el nacimiento tras un embarazo sin mayor complicación.
Su camino y su historia de vida, por tanto, están plenamente marcados por la determinación, el humor y el deseo de superarse permanentemente, demostrando que las personas con discapacidad también tiene capacidad y cabida en la sociedad «más allá del diagnóstico«. De hecho, este doctor también insiste en la importancia de «derribar mitos, visibilizar barreras y acompañar a otras personas desde una mirada empática y real».
Llamar a las personas por su nombre, por sus etiquetas
La historia de Wenceslao Moreno, llamativa, le ha permitido ostentar cierta voz de renombre dentro de la discapacidad por su admirable hito dentro de la medicina, habiendo logrado la titulación y especialización en neurología con una parálisis cerebral.
Por tanto, esa ‘autorización’, Moreno la ha recogido para hablar sobre qué es tener discapacidad y, especialmente, cómo promover medidas inclusivas sobre este colectivo en el resto de la sociedad. Por ello, indica que «la discapacidad tiene limitaciones en el entorno que no nos dejan hacer determinadas actividades con ‘normalidad'».
«Soy una persona, no ‘el discapacitado»’, detalla Moreno en primera instancia sobre el léxico y la nominación de quienes presentan una discapacidad. Tampoco considera que tenga capacidades especiales ni diferentes: «Especiales son las pizzas y diferente si estuviese volando», bromea y aclara. Así, por tanto, «está bien decir que tengo una discapacidad«, que implica «tener limitación en alguna de las capacidades».

Para este médico, ser portador de una discapacidad no quiere decir «no poder hacer las cosas», sino que menciona la existencia de barreas y obstáculos en el entorno «que no nos dejan hacer determinadas cosas«, como él mismo ha comprendido y ha vivido en su camino hacia la profesión de médico: «Sabía que no iba a poder ser nunca cirujano, pero no me iba a impedir» ser neurólogo, destaca Moreno.
Por ello, «a través de la perseverancia y la creatividad«, Wenceslao Moreno ha logrado cumplir uno de sus grandes sueños en la vida, que es ser médico, y derribar así barreras para hacer comprender que la capacidad también existe dentro de la discapacidad: «Llamemos a las personas por su nombre, no por sus etiquetas, especiales o diferentes«, finaliza.




