El Hospital Universitario Vall d’Hebron define el oído como «una pequeña obra de ingeniería que en fracciones de segundo realiza un trabajo extraordinario«. Esa labor se desvaneció en la vida de Carlos a causa de una discapacidad auditiva, que se pudo recuperar gracias a la intervención que le convirtió en usuario de implante coclear.
Escuchar es estar y ser parte activa de la sociedad; emocionarse con pequeñas cosas que no necesariamente se pueden ver con los ojos, pero sí sentir con el corazón a través de la audición. Todo ello, este paciente del Hospital catalán creía haberlo perdido para siempre. Pero lo recuperó.
El propio Carlos ha compartido como ha sido su experiencia siendo una persona con implante coclear y, especialmente, qué sentimientos presentaba anterior a la operación: «Dejas de participar en conversaciones y eso afecta a tu vida social; poco a poco te aíslas más y pierdes la ilusión de volver a escuchar música«.
La importancia del implante coclear para Carlos
La vida de Carlos ha dado un giro radical desde que el implante coclear llegase a su vida para recuperar el sentido del oído. Con él, indirectamente, está asociado la importancia de sentirse una parte importante e incluida en la sociedad; ahora, este hombre fomenta la inclusión de la discapacidad auditiva.
Como ha explicado el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona en un comunicado, Carlos ha sido «el primer paciente al que el nuevo equipo del Servicio de Otorrinolaringología ha realizado un implante coclear» en este complejo hospitalario, que ha retomado el procedimiento y ya ha intervenido a ocho pacientes de entre 23 y 82 años.
De acuerdo con la Doctora Elena Hernández, jefa de la sección de Otología, la especialidad que trata la pérdida auditiva, «la intervención de Carlos, al ser la primera, fue muy emotiva y al terminar lloré de alegría». De este forma, el hospital vuelve a poner a servicio de los pacientes esta «minuciosa» cirugía.
Esa misma sensación se puede extrapolar a la figura del paciente, que ha recobrado la capacidad de escucha gracias a la intervención que le ha derivado en un implante coclear con el que ‘empezar’ a vivir de nuevo, guiado por ese sentido que un día creyó haber perdido para siempre.
El propio Carlos ha reconocido cómo se ha adaptado a este sistema, implantado en su propio cuerpo: «Al principio, todas las voces sonaban iguales, con un tono metálico; no distinguía la voz de una niña de la de un hombre«. Ahora, unos días después de la intervención, el agradecimiento es enorme.
Funcionamiento del implante
Desde el Hospital catalán explican que el implante coclear es «un dispositivo electrónico que mejora la audición de las personas con pérdida auditiva grave por problemas en el oído interno y que no oyen bien con audífonos». Por su parte, la Dra. Elena Hernández estima que transforma señales acústicas en estímulos eléctricos que activa el nervio auditivo«.
Así, según detallan los expertos, la mayoría de pacientes con pérdida auditiva tienen dañadas las «células ciliadas, pero el nervio de la cóclea funciona». Por tanto, para recuperar la capacidad de oír » se coloca un receptor detrás de la oreja que capta los sonidos y envía las señales a un implante situado bajo la piel».
Luego, la rehabilitación hace un papel esencial en el paciente: «necesitamos tiempo y entrenamiento para aprender a escuchar las señales de un implante coclear y comprenderlas como palabras», dicta Álvaro Pérez, logopeda de la Unidad de Foniatría y Logopedia del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación.
Por tanto, tras la colocación de implante coclear, el trabajo de estos profesionales irá guiado a «ayudarles a reconectar con su mundo sonoro. Y cuando ves que los pacientes vuelven a escuchar y a integrarse comunicativamente es muy emotivo», concluye Pérez.
