Nuevo caso de uso irregular de las plazas de aparcamiento para Personas de Movilidad Reducida -PMR-. En esta ocasión, Pablo Tovar (@pablotovar_) ha denunciado en redes sociales cómo un vehículo, sin la correspondiente tarjeta que permite su estacionamiento, ha aparcado en uno de los espacios reservados para este colectivo.
La «impotencia» de Tovar es evidente, ya que además del indebido uso de la plaza PMR, el coche está aparcado de tal forma que impide a este usuario poder auparse hasta su propio vehículo, ante la escasez de espacio reglamentario, que queda completamente vulnerado.
Esta situación, lamentablemente, se repite con excesiva frecuencia y pone en jaque uno de los derechos más importantes de las personas con movilidad reducida: hacer uso de las plazas PMR en la vía pública. Recuerdan que se trata de un derecho y una necesidad, no de ningún privilegio.
La impotencia de Pablo Tovar ante el mal uso de plazas PMR
«La impotencia que dan estas situaciones no está escrita», indica Pablo Tovar en redes sociales, donde ha mostrado el indebido uso -otra vez- de un vehículo que ha estacionado en una plaza de aparcamiento PMR, impidiendo que personas con movilidad reducida puedan hacerlo.
Este incívico comportamiento es una tónica ligeramente habitual que vulnera el derecho del colectivo de discapacidad a la hora de aparcar en espacios destinados, precisamente, para estas personas. Para ello, además, se debe acreditar la correspondiente tarjeta que permite el estacionamiento.
En esta ocasión, Tovar también lamenta no sólo el indebido uso de la plaza PMR, sino que «no es solo aparcar sin tarjeta, sino además bloqueando la puerta e impidiendo mi entrada». Ha invadido el espacio habilitado para que personas en silla de ruedas puedan acceder hasta su coche.
No obstante, el aspecto que «más impotencia» genera a Pablo Tovar, como él mismo define en redes, «es que la policía no coge el teléfono, y cuando tienes la suerte de que te lo cojan y denuncias la situación no vienen». Esa es la realidad de personas de movilidad reducida que denuncian la vulneración de sus derechos para aparcar en plazas PMR.
Por tanto, con el anhelo por bandera, Tovar concluye esta publicación deseando que «ojalá llegue el día que nos concienciemos todos y se respetarán«, en relación al correcto uso de las plazas de aparcamiento para personas de movilidad reducida en España.
Respetar un derecho
El colectivo de las personas de movilidad reducida se une para alzar la voz y reclamar medidas urgentes para fomentar el respeto de los ciudadanos por las plazas PMR en la vía pública. Exigen endurecer el castigo y una mayor vigilancia para sancionar a los conductores que estacionan de forma irregular.
Además, insisten en que los ‘cinco minutos‘ que alegan las personas sin discapacidad para estacionar el vehículo en esos espacios, para el colectivo PMR supone un verdadero quebradero de cabeza, teniendo que buscar otro aparcamiento más lejano por un comportamiento incívico.
Finalmente, las plazas PMR no son ningún privilegio para las personas con discapacidad o movilidad reducida; son espacios reservados y, por tanto, un derecho que ha de ser respetado. En caso contrario, los infractores se enfrentan a una sanción económica.
