Irene Cañamero ha ejercido durante más de dos décadas como profesional de la enfermería. Así dedicó su vida hasta el año 2011, momento en el que fue diagnosticada con Esclerosis Múltiple, tras el nacimiento de su primer hijo. Precisamente, en ese instante, «murió una Irene para nacer otra«, revela.
Sin embargo, hace ahora diez años, tras la llegada al mundo de Alberto, el segundo de sus hijos, Cañamero admite que se volvió una persona «valiente» para «descubrir la era verdaderamente la presencia», haciendo mención al simple hecho de «estar presente solamente aquí y ahora«.
Aquella sensación le hizo descubrir una fuerza y una valentía que ni siquiera ella misma podía saber que llevaba dentro de sí: «Tampoco sabía que cuando vives el momento presente y te olvidas de todos los futuros que te han contado para ocuparte de este momento presente tienes una capacidad infinita de superación«, admite Irene Cañamero, paciente de Esclerosis Múltiple desde hace diez años y madre de dos hijos.
Vivir el presente con Esclerosis Múltiple
El diagnóstico de Esclerosis Múltiple de Irene Cañamero, una «enfermedad crónica y degenerativa«, revela que fue un proceso de aceptación complejo y que, como es lógico, le llevó su tiempo de reflexión interna. De hecho, asevera que «tras años de síntomas, médicos y tratamientos«, por fin pudo encontrar «el camino de vuelta a la salud«.
Ese trayecto lo recorrió «desde el trabajo interior y el compromiso de mi bienestar«, indica Cañamero. Como consecuencia de ese ‘encuentro’ consigo misma, Irene se enmarcó en el mundo del Coach Transpersonal, hizo un Máster en Programación Neurolinguistica -PNL- y en Hipnosis, y «me especialicé como Acompañante Bioemocional y experta en Psicogenealogía«.
Primero desde el punto de vista de paciente y, posteriormente, de acompañante, estas herramientas han dotado a esta madre con Esclerosis Múltiple de la experiencia necesaria para ayudar a quien necesitase de sus servicios. Ella, no obstante, ha continuado con su formación, «siempre con el deseo profundo de poder ayudarte a ti también a recuperar tu poder, tu equilibrio y tu salud«, subraya.
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De acuerdo con la propia paciente de esta enfermedad, el diagnostico de Esclerosis Múltiple tras ser madre por primera vez fu el detonante que «me llevó a cuestionarlo todo y a comenzar la búsqueda de una verdadera sanación«. Dejó la enfermería para dedicarse a una misión: «poner a tu alcance todo lo que me transformó, a través de cursos, sesiones, eventos y mentorías», destaca Irene.
Así mismo, la propia Irene Cañamero recuerda el día que volvió a nacer. Lo hizo en el preciso momento que permitió a su mente hacer desaparecer el pasado y «todo lo que crees que puede pasar en el futuro». Ahí, en esa idea de pensamiento, «apareció la magia«.
De paciente a aprendiz
A través de la consciencia y el autoconocimiento de uno mismo, Irene Cañamero logró transformar su vida a raíz de uno de los momentos más complejos de gestionar: el diagnóstico de Esclerosis Múltiple. Desde entonces, ha guiado su experiencia a colaborar con otras personas en «encontrar armonía emocional y reconectes con tu verdadera esencia«.
Ella misma estima que pasó de interpretar el papel de paciente de la enfermedad para convertirse en «aprendiz de la vida» y comenzó a ponerle nombre a sus emociones, escribiendo libros que «me hubiese gustado tener en los momentos más oscuros de mi vida«, con el objetivo de ayudar a otras personas.
Por tanto, Cañamero no tiene reparo en confirmar que «gracias a esa búsqueda incansable y a un profundo trabajo interior, recuperé mi salud sin necesidad de medicación, fui madre por segunda vez y disfruto de una vitalidad y energía que jamás imaginé».
También habla de las situaciones donde el miedo se manifiesta. En ese instante, esta madre con Esclerosis Múltiple indica que «permito que todo desaparezca y recuerdo qué solo aquí, en este momento presente puede aparecer el amor, la valentía, la fortaleza, la capacidad infinita que llevas dentro«.




