La noche del 18 de enero, la tragedia sacudió la localidad de Adamuz -Córdoba-. El descarrilamiento de los vagones de un tren Iryo provocó un choque frente a los primeros coches de un convoy de Alvia, que cayó por un terraplén de cuatro metros. En cuestión de segundos, la vida se paró en seco para no regresar jamás.
El resultado es desgarrador: 45 víctimas mortales, «familias rotas y niños marcados de por vida», como expone Isabel irlandés, una superviviente del tren de Bejís, que salió desde Valencia con destino Zaragoza el 16 de agosto de 2022. Viajaba con sus hijos, que entonces tenía 5 y 7 años, respectivamente.
Ese trayecto ferroviario e introdujo de lleno en las llamas del incendio de Bejís, que arrasó más de 19.000 hectáreas y provocó que 48 pasajeros no pudiesen salir de ese tren. Isabel Irlandés pasó más de tres meses en la Unidad de Cuidados Intensivos recuperándose de las heridas, resultado de quemaduras en el 30% de su cuerpo de tercer grado. Pero logró salvar a sus dos hijos.
Víctimas de accidentes ferroviarios en España
El accidente ferroviario de Adamuz en la noche del pasado 18 de enero no ha sido sino la puntilla para que Isabel Irlandés explote a través de redes sociales. Ella ha visto la muerte con sus propios ojos, como tantos pasajeros que viajaban dirección Madrid o Huelva en el tren Iryo o Alvia, con salida desde Málaga o Madrid. Todos esos planes se rompieron de un plumazo; al menos, en 45 de esas familias.
Irlandés es superviviente del tren de Bejís, un convoy que se metió de lleno en el incendio que arrasó Bejís, en la localidad de Castellón. Las vacaciones ideales que tenía en mente junto a sus padres y sus dos hijos quedaron fulminadas en las llamas que asolaron aquellos vagones. Ella y sus hijos son víctimas de otro accidente ferroviario, aunque puedan contarlo y denunciarlo.
A raíz de la tragedia de Adamuz, Isabel ha rogado que «a las víctimas de los accidentes ferroviarios de España no se nos puede seguir dando la espalda», manifestando que «mientras los expedientes duermen, nosotros seguimos viviendo con miedo, secuelas y duelo«. Pide una rápida actuación de la justicia para pedir responsabilidades.
Ver esta publicación en Instagram
Como consecuencia del siniestro mortal ferroviario en Córdoba, Irlandés no puede contener más esa «paciencia» que tantas veces le han pedido, porque, indica, «la paciencia no recompone cuerpos ni devuelve vidas«. Además, también defiende que «la justicia tarde es injusticia» para quienes realmente la necesitan. Ella es una de esas personas.
Esta superviviente del tren de Bejís, por su parte, también hace referencia a que la justicia no se debe entender como un favor a las víctimas, sino que, precisamente, «la justicia no se suplica, se otorga por dignidad humana«. Cuantas vidas destrozadas para siempre, sin reparo, han quedado en una simple estadística.
Una lista «que no para de crecer»
El daño es irreparable. El de las víctimas mortales y de quienes pudieron sobrevivir, con secuelas que le acompañarán de por vida al tener una imagen grabada para siempre en la retina. O en el cuerpo, como es el caso de Isabel Irlandés, que cuenta con el 30% de su piel quemada con heridas de tercer grado.
Por ello, critica duramente «el abandono, silencio y normalización de la tragedia» de las administraciones, con especial mención al Gobierno central. «Adamuz no fue un accidente aislado; el accidente de Ovario de Galicia tampoco; el Metro de Valencia sigue siendo una herida abierta«, indica Irlandés.
Igualmente, menciona que «el Tren de Bejís es otro nombre más en una lista que no deja de crecer, una cadena de negligencias que se repite. Las víctimas de accidentes ferroviarios no son números ni datos, sino que «somos personas, familias rotas, niños marcados de por vida«, estima esta superviviente.
Por tanto, Isabel Irlandés, en nombre de todas las víctimas de accidentes ferroviarios en España, ha decidido alzar la voz para exclamar que «basta de normalizar el horror, basta de mirar a otro lado, basta de tapar responsabilidades con discursos vacíos«, ha finalizado.




