Iván Demirci es un joven argentino de 26 años que fue diagnosticado con Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD), dentro del trastorno del espectro autista no verbal. En concreto, Iván fue diagnosticado con autismo cuando tenía dos años y medio de edad.
Este joven con autismo tiene una banda de Rock que integra junto con un grupo de amigos, llamada ‘Iván y sus amigos’. Iván canta, compone y toca con su grupo, habiendo encontrado en la música su modo de expresión.
Iván encuentra en la música su forma de expresión
Recientemente, Natalia Denegri ha producido un cortometraje documental sobre la vida de Iván. Este cortometraje, titulado ‘Los silencios de Iván’, ha sido nominado a los ‘Emmys Suncoast 2025’ como mejor corto destacado infantil/juvenil.
«Es la primera vez que una persona dentro del espectro autista en Argentina es nominada en esta categoría, marcando un hito para la inclusión y la representación de la neurodiversidad en los medios internacionales», expone su familia.
Este cortometraje documental narra la historia de Iván Demirci, un joven diagnosticado con autismo que ha elegido la música y la percusión como forma de expresarse ante la vida. Junto a un grupo de amigos forman la banda ‘Iván y sus amigos’.
Será el día 6 de diciembre cuando se celebre la gala de los ‘Emmys Suncoast 2025’. Sin embargo, esta nominación ya supone un logro para visibilizar el trastorno del espectro autista a nivel internacional.
‘Los silencios de Iván’ comienza con las siguientes palabras de Ricardo Demirci, padre de Iván: «Nada tiene límites si tú no lo pones al límite. Iván demuestra que todo es posible con voluntad y con trabajo. Es pura inspiración, te demuestra que cuando hacés hincapié en la persona, en las fortalezas, y no miras lo que no puede hacer que está a la vista, se pueden desarrollar las cosas. Iván es mi gran debilidad, es mi pasión, es mi ángel».
La música como aliada del autismo
Iván Demirci empezó desde muy pequeño a sentir pasión por la música. Actualmente lidera una banda de música llamada ‘Iván y sus amigos’, con la que ha realizado más de 30 actuaciones en diferentes localidades de Argentina.

El cortometraje documental de Natalia Denegri tiene una duración de apenas nueve minutos. Unos nueve minutos en los que se plasma a la perfección la vida de Iván y de su pasión por la música. Además, también se recoge a la familia como uno de los pilares fundamentales en la vida de Iván.
Iván Demerci fue adoptado con 28 días de vida. Su padre confiesa en el cortometraje que «me clavó la mirada, lo miré y me enamoré de Iván». Cuando Iván era aún muy pequeño, la maestra de la escuela empezó a detectar que no avanzaba al mismo ritmo que el resto de sus compañeros.
Tras acudir a varios profesionales, sus padres recibieron el diagnóstico de Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD). En este sentido, Ricardo admite que «la palabra fuerte fue autismo».
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En aquellos años el autismo era algo de lo que se hablaba poco en Argentina. Afortunadamente es algo que ha ido cambiando con el paso del tiempo, aunque aún queda un largo camino por recorrer. Ahora, Ricardo entiende que «el diagnóstico es eso, un diagnóstico, no significa ni define el futuro o la vida de la persona».
Así, Iván Demerci acumula casi 14 años con su banda de música, donde disfruta y se expresa con total pasión, demostrando que es mucho más que su diagnóstico. Y es que los silencios de Iván resuenan cada vez con más fuerza por todos los rincones por los que pasa su música.




