Desde que tenía cuatro años de edad, Edgar Suárez sabe de primera mano lo que significa vivir en silla de ruedas para ser independiente para poder desplazarse. El motivo es una distrofia muscular congénita, una enfermedad degenerativa que le insta a ser una persona integrante dentro del colectivo de la discapacidad.
En este sentido, debido a la prematura edad con la que Suárez comenzó a lidiar con la discapacidad, este joven ya se ha convertido en una persona de relevancia a la hora de reclamar o denunciar «la falta de inclusión y accesibilidad para personas con dificultad motriz», especialmente en el sector del transporte público.
Por ello, en esta ocasión, mediante el altavoz mediático de las redes sociales, Édgar ha compartido en su perfil una publicación en la que denunciaba cómo ha tenido que estar «una hora atrapado» en la entreplanta de una estación de Metro debido a la rotura de un ascensor, que se encontraba ‘Fuera de Servicio‘, sin posibilidad de desplazamiento por ninguna otra vía.
Un joven con discapacidad, «atrapado» en una estación de Metro
Édgar Suárez quedó «una hora atrapado en la entreplanta de la RENFE sin poder subir ni bajar». Así comienza el lamento de este joven con discapacidad sobre la situación que le ha tocado vivir en una estación de Metro de la Comunidad de Madrid. Finalmente, la Policía Nacional hizo acto de presencia para solucionar este problema.
El ascensor que debía transportar a Suárez hasta su destino se encontraba ‘Fuera de Servicio’, como ha enseñado el propio afectado, indicando que ya leva ene se estado alrededor de una semana: «Y todavía le queda, por lo que nos han dicho», añade.
«¿Ahora como bajo? ¿Por las escaleras mecánicas?», denuncia y bromea Édgar sobre ese momento que le ha tocado presenciar motivado por su discapacidad. Al mismo tiempo, indica que «hay agentes de seguridad» en la estación, pero que «no me pueden ayudar porque no están obligados» porque no es su trabajo; no obstante, «de alguna forma sí me podrían ayudar«, detalla.
El lamento llegó hasta «la señora que está vendiendo billetes en la taquilla», quien respondió que desde su posición «no puede hacer absolutamente nada», indica este joven con discapacidad, atrapado en la entreplanta de la estación: «¿Cómo narices llego a mi destino?», se preguntaba Suárez, que no podía «ni salir a la calle ni bajar al metro».
Finalmente, una «señora tan amable» que trabaja en el Ministerio de Justicia se acercó a Édgar para interesarse por su situación y prestarle ayuda. Llamó a la Policía Nacional «para que vengan a ayudarnos». La solución permitía augurar que bajar por las escaleras a este chico con una silla de ruedas de 170 kilos se antojaba «peligrosísimo, porque un resbalón y nos matamos todos«.
Pero así fue. Suárez tiene claro quien debería depurar responsabilidades: «RENFE y Metro«, porque «si un ascensor imprescindible está averiado», la solución debe pasar por «poner un taxi adaptado desde esa parada, o la más cercana, hasta tu destino o algún punto de conexión», insiste.
Inclusión y accesibilidad en el transporte
Esta ocasión, en la que la denuncia de Édgar Suárez está fundamentada en la inoperancia de un ascensor averiado, no es la primera vez que le sucede. De hecho, él mismo lo expone: «Casi siempre los ascensores están rotos y suelen tardar meses en repararlos», lamenta, teniendo que hacer uso de otras alternativas debido a su discapacidad.
Esta realidad también se hacía palpable en su época universitaria, donde se ha visto obligado a no poder acudir a clases por la falta de accesibilidad en el transporte público. De hecho, es esa misma idea la que trata de hacer visible mediante su perfil, rogando un servicio de transporte más inclusivo y accesible, unos problemas que sufre desde que era pequeño.
«Necesitamos mayor inclusión y accesibilidad en el transporte público». Como idea, propone las rampas mecánicas, «ya que son aptas para todas las personas y porque aunque no estén funcionando se pueden usar de igual manera».
Édgar Suárez, un joven con discapacidad, afirma que lleva «luchando desde niño y así como yo, muchas personas con diferentes dificultades», sobre el fomento de un transporte público accesible e igualitario para todos los usuarios. Esa es la verdadera inclusión.
