Karla Arias es una persona íntimamente relacionada con el autismo. De hecho, ha decidido poner su experiencia y conocimiento al servicio de familias que deben lidiar con esta condición intelectual a través de la figura de sus hijos, o de aquellas personas que viven de cerca el Trastorno de Espectro Autista -TEA-.
Así mismo, mediante su perfil oficial de redes sociales, Arias ha creado un espacio y una comunidad en la que permite hablar y expresar emociones «con el corazón, desde la experiencia real, desde el cuerpo, desde el amor profundo por los niños y niñas autistas y sus familias«, describe la propia Karla.
Su objetivo es » crear puentes de comunicación más allá de las palabras» y fomentar la «escucha profunda, el respeto por los ritmos únicos y en el poder del cuerpo para transformar». En esta línea, Karla Arias también comparte una serie de herramientas y técnicas sencillas que amparan su concepto sobre el autismo en niños: «No venimos a corregir, venimos a abrazar lo que cada ser es«.
Hiperactividad en niños con autismo
A través de su canal de redes sociales, Karla Arias comparte interesantes publicaciones orientadas a padres y familias que conviven con el autismo de una manera muy estrecha, generalmente representado en la figura de alguno de sus hijos. Por ello, indica «cuatro cosas importantes» relacionadas con la hiperactividad de estos menores y el Trastorno de Espectro autista.
En primer lugar, esta profesional indica que «el movimiento es una estrategia natural del cuerpo para autorregularse«, mencionando los movimientos repetitivos o las estereotipias. En este sentido, Arias manda un mensaje tranquilizador y comprensivo a familias que batallan con esta condición intelectual permanentemente.
En segunda instancia, Karla hace referencia «a la amígdala cerebral«, que «debería estar apagada durante la noche y encendida durante el día«. Sin embargo, en personas que integran el colectivo del Espectro Autista, o personas con alto nivel de estrés, «esta amígdala está constantemente encendida«. Esta característica se traduce en «mucha inflamación del cerebro» y estar en un «estado de alerta constante».
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A continuación, la tercera «cosa importante» sobre la relación entre hiperactividad y niños con autismo, reside en «la baja activación del nervio vago, que es «el encargado de activar el sistema parasimpático«, que es de «la calma», indica Arias. Por ello, cuando este nervio no funciona bien, el cuerpo no puede estar relajado. Ello explica la hiperactividad prolongada.
Finalmente, el cuarto aspecto coincide con la relajación del sistema vestibular, que se encarga del equilibrio o de la orientación de la persona: «Por eso, la hiperactividad no es un problema de conducta, es la manera en la que el cuerpo intenta organizarse para comprender mejor lo que le rodea», detalla Karla Arias.
Método ‘Akalu’
El método Akalu, como lo define su creadora, Karla Arias, es «una forma de acompañar a niños autistas desde un enfoque integral que reconoce sus necesidades reales: movimiento, descanso, conexión con su cuerpo y su entorno, y sobre todo, respeto por su propio ritmo».
Esta práctica combina ejercicios de «yoga adaptado, hidroterapia, conexión con la naturaleza y autocuidado familiar», con el principal propósito y objetivo real de crear espacios donde estos niños con autismo «puedan regularse, explorar y sentirse seguros«, insiste Arias.
«He visto a niños con autismo mientras el mundo los quería calmar; veo madres romperse por no encontrar las respuestas, hasta que cambaron de ritmo y de mirada», expone Karla. En esta metodología que propone «no se busca cambiar, no se buscar normalizar; busca regular, habitar y liberar«.




