Un accidente en el mar mientras disfrutaba de un día de playa con sus amigos quebró para siempre la vida de Ale Manrique. Una lesión medular fue el diagnóstico que puso punto y final a su prometedora trayectoria como portero del Velarde Club de Fútbol, un equipo de Muriendas, en Cantabria.
Desde ese momento, Manrique ha dedicado su vida a visibilizar y sensibilizar sobre como ha sido su adaptación a una silla de ruedas siendo un chico con toda la vida por delante. Valora que puede estar vivo para contar su historia y trata de demostrar qué actitudes no son buenas consejeras para evitar una discapacidad como la suya.
No obstante, cada vez que tiene ocasión, este joven cántabro hace gala de una verdadera lección de resiliencia, perseverancia y, especialmente, de gratitud por haber recibido una segunda oportunidad para vivir y disfrutar de a vida. Ale estuvo muy cerca de la muerte, pero consiguió sobrevivir y soplar las velas de su cumpleaños en el hospital.
Resiliencia ante una lesión medular
Desde aquel verano en el que un accidente en la playa con sus amigos le inhibiría de poder caminar debido a una lesión medular, Ale Manrique ha cambiado la mirada ante la vida. Es una persona con un gran espíritu de superación y su mejor ‘parada’, recordando su etapa como portero, ha sido evitar la muerte.
Sin embargo, lo que define a este exjugador no es lo que ha perdido, sino todo lo que ha venido después y su forma de enfocarlo: «Cuando estás en una situación tan cercana a la muerte ves lo frágil que es la vida, y que cada día puede ser el último«, declara ante merigopsico, un perfil de redes sociales.
A pesar de la dureza de sus palabras, la realidad no se altera un ápice. Es tal y como este joven con lesión medular la desglosa. Con toda una vida por delante, llena de sueños y de posibilidades, una mala caída dentro del mar le hizo fracturarse el cuello, estar cerca de morir ahogado y ser trasladado de urgencia al hospital en helicóptero.
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«Doy gracias porque puedo mover los brazos, pero tengo compañeros que simplemente pueden mover el cuello o que no pueden hacer nada por ellos mismos«, indica el propio Manrique, sintiéndose agradecido a que su lesión medular, dentro de la gravedad, sí le permite cierta autonomía y determinados movimientos autónomos.
En esta línea, el propio Ale detalla que él valora que pueda «estar vivo» y hablando de su lesión, informando de determinadas acciones que se deben evitar para no sufrir las mismas consecuencias que él. Su tetraplejia es una «lesión muy grave», pero le permite, al menos, acciones tan sencillas y tan valiosas como comer, tal y como asevera.
Cada día cuenta en la vida de Ale Manrique
Su lesión medular le obligó a soplar las velas de su cumpleaños en el hospital por primera vez; el año siguiente, del mismo modo, un problema respiratorio, derivado de una infección, le instó a hacerlo de nuevo. Sin embargo, Manrique no lo cuenta con tintes dramáticos, sino desde un lado «luminoso» y lleno de esperanza.
De hecho, él mismo insiste en que en su vida «cada día cuenta» y que ahora ya valora otras cosas que, previo a su accidente, no lo hacía en tanta consideración. Ahora «disfruto levantarme cada día y que mi familia también esté conmigo todos los días«, detalla el propio cántabro.
Otra seña de identidad de Ale Manrique es que «intento no quejarme mucho», a pesar de las dificultades que tiene a su alrededor, entre las que se encuentran las barreras sociales, físicas y actitudinales, en algunas ocasiones. No obstante, él, desde un enfoque educativo, aborda este tema en sus redes sociales.
Finalmente, indica que para las personas con discapacidad o con movilidad reducida «es muy difícil salir a la calle»: desde bajar un simple bordillo hasta la entrada a un bar que no es accesible son algunos de los ejemplos. Igualmente, esto va ligado a tener buenas amistades y un entorno ideal para sentirse uno mismo en cualquier circunstancia. Ale Manrique siempre defenderá los derechos de este colectivo con una permanente sonrisa.




