Lucía Navarro subraya que el día 27 de octubre de 2020 su vida cambió para siempre. En aquel entonces, ella tenía seis años y medio «y acababa de nacer mi hermano pequeño». Tras un día en familia, un cuadro de malestar se apoderó de su cuerpo y las piernas dejaron de responderle como paso previo a un coma profundo de 23 días. Al despertar, se había convertido en ‘Superlu‘, una niña con lesión medular completa.
Hoy, a pesar de la temprana edad de la que hace gala, Lucía es uno de los rostros más conocidos en el ámbito de la discapacidad por su entusiasmo para contagiar alegría y pasión a todo aquel que se encuentra con ella. Y esa actitud no pasa desapercibida.
Sin embargo, aquella tesitura que derivó en lesión medular estuvo cerca de ser el final en la vida de esta niña de Cantabria. Los médicos, de hecho, perdieron la esperanza de que pudiera salir adelante; su familia, incluso, «se tuvo que despedir de mí«, detalla Lucía. Hoy, vive para contarlo y para ser luz entre tanta oscuridad para todas las personas.
Lucía Navarro, una niña con lesión medular
Un día en familia, que quedó para siempre documentado mediante fotografías, es el último recuerdo de Lucía antes de entrar por la puerta de la discapacidad. Un cuadro febril, acompañado de un malestar general, fue el preámbulo de la pérdida de movilidad en las piernas y de un profundo estado de coma. Despertó con una lesión medular.
Despertó tras más de tres semanas dormida. Pero lo hizo con la nítida intención de hacerle la vida más fácil a quien estuviera con ella. No obstante, «detrás de cada sonrisa, de cada logro y de cada imagen bonita» también se esconde un sentimiento de valentía y coraje complejo de describir.
Se ha acostumbrado -al menos, adaptado- a vivir en una silla de ruedas pese a su juventud, viendo los éxitos de quienes le rodean y normalizando la discapacidad entre sus amigos, que también son una parte importante de su bienestar. ‘Superlu‘ es una niña feliz, «la verdad es que necesito ayuda varias veces en mi día a día».
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Ese reconocimiento de la verdad le honra todavía más y le hace ser más ‘especial’ si cabe. Se ha erguido como una persona de referencia para su familia y amigos, pero también para quienes tienen una discapacidad. La sonrisa de Lucía es un bien que evita cualquier mal.
Desde entonces, esta niña de Cantabria de 11 años de edad enseña la importancia de valorar simples acciones y no dar nada por supuesto, como «poder levantarte, poder moverte y poder respirar». En definitiva, Lucía enseña a conjugar el verbo vivir en cualquiera de sus formas.
Premio ‘Creando Cantabria’
La temprana lesión medular de Lucía fue una invitación a exclamar la siguiente expresión: «Las personas con discapacidad también tenemos un montón de sueños». También incide en la normalidad de este tipo de situaciones y de usuarios en silla de ruedas.
«Nos emocionamos como tú. Sentimos como tú y nos esforzamos cada día por hacer mejor las cosas». En su caso, la emoción está más que justificada en su rutina diaria, aunque también cobra sentido esa palabra cuando desvela que ha sido galardonada con el Premio ‘Creando Cantabria’ en la categoría ‘Concienciación e Impacto Social‘.
Este reconocimiento le incita a pensar que «ser valiente está siendo valorado, que gracias a esta visibilidad, algo, por pequeño que sea, se está cambiando a mejor». No obstante, la pequeña de edad pero enorme de corazón amenaza con seguir la misma estela: «Prometo que seguiré peleando«.




