María Isabel Guzmán Santiso es una mujer de 46 años con discapacidad física. Lleva dos años y medio trabajando como vendedora de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles), aunque sirvió durante 20 años en el Ejército de Tierra de las Fuerzas Armadas españolas.
Una grave lesión física le obligó a retirarse de las Fuerzas Armadas, cuando ya contaba con el rango de cabo primero militar. Después de toda una vida como militar, Mabel Guzmán vive una nueva vida como agente vendedora de la ONCE.
Del ejército español a vendedora de la ONCE
Para María Isabel fue especialmente duro tener que renunciar a su puesto en las Fuerzas Armadas. Tras superar momentos de gran complejidad, esta ciudadana pontevedresa ha encontrado su lugar en la ONCE.

Además de ser vendedora de la ONCE, Mabe Guzmán también ha decidido convertirse en creadora de contenido. «En el día a día te pasan mil cosas y las voy contando en un tono divertido y con sentido del humor», explica en una entrevista con los compañeros del ‘Grupo Social ONCE’.
La historia de Mabel Guzmán es de esas historias que merece la pena contar y conocer. Con apenas 19 años de edad, María Isabel ingresó en el ejército como soldado. Decidió ingresar como militar debido a las múltiples historias que le contaba su abuelo.
Al respecto, comenta que «mi abuelo vivía en casa con nosotros, estaba en silla de ruedas. Me contaba historietas que les pasaban pero no las cosas malas de la guerra… No sé, me picó ese gusanillo y siempre le decía: Abuelo, cuando sea mayor voy a ir a la mili como tú. Y me respondía: las mujeres no van a la mili».
Durante su etapa como militar, Mabel fue escalando de rango. Además, también tuvo tiempo para sacarse la carrera de Trabajo Social a través del método de Educación a Distancia. Así, esta vendedora de la ONCE cuenta con una extensa trayectoria profesional.
Entre otras cosas, Mabel Guzmán participó en la construcción de infraestructuras destruidas en Kosovo o en la desactivación de explosivos en Irak. Al igual que hacía su abuelo, Mabel ahora atesora miles de historias vividas para contar a sus familiares.
Un cambio de vida obligado por una lesión
Cuando tenía 40 años de edad, María Isabel Guzmán sufrió una caída fortuita mientras realizaba ejercicio físico para mantenerse en forma y responder a las exigencias del ejército. Sin embargo, esta caída fue el comienzo de un calvario para Mabel que finalizó con su salida del ejército y el reconocimiento de una discapacidad.
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Afirma que le costó mucho dejar su trabajo en el ejército: «Que conste que echo de menos ese trabajo y a mis buenos amigos, siempre en mi corazón. Son muchos años, la mitad de mi vida en el Ejército».
Hace poco más de dos años le llegó la oportunidad de trabajar en la ONCE. Así, Mabel ha encontrado una segunda vida como vendedora de la ONCE, reinventándose y aprendiendo un nuevo oficio.
Sobre su actividad como vendedora de la ONCE, afirma que «estoy muy contenta, ha sido una segunda oportunidad de vida. En casa me agobiaba y me sentía inútil. Empiezas a trabajar de nuevo y a conocer otras personas y ves que eres útil. Para mí la ONCE ha supuesto todo, me sacó de una depresión».




