Manami Ito es enfermera de profesión. También nadadora. Y violinista, Precisamente, esta última característica es la que le ha permitido entrar en la historia de los récord Guinness, que le han coronado como la primera violinista con una prótesis de hombro de un solo brazo. Su música no ha pasado desapercibida entre la audiencia ni entre el propio jurado, que ha decidido reconocer la admirable trayectoria de esta artista japonesa, que toca el violín con un arco conectado a su brazo protésico y usa los omóplatos -también conocido como escápula- para moverlo. Del mismo modo, la carrera profesional de esta mujer también incluye la participación como deportista paralímpica en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012, en la modalidad de natación.
En el año 2004, Manami Ito sufrió un grave accidente de tráfico que le hizo perder su brazo derecho. Desde entonces, lejos de aislarse y esconderse en las lamentaciones, en la frustración y en la incertidumbre sobre su futuro, decidió continuar la carrera de enfermería que ya estaba cursando, finalizándola y convirtiéndose en la primera mujer nipona en trabajar con una prótesis. Del mismo modo, también decidió apuntarse a clases de natación, un hecho que los médicos vieron con buenos ojos como medio de rehabilitación y recuperación del tejido muscular de la zona afectada tras la colisión de su coche en aquel grave siniestro. Fruto del compromiso y de la fuerza de voluntad, esta violinista, sanitaria y, desde ese momento, también nadadora, le alzaron a competir en los Juegos Paralímpicos defendiendo la bandera de su país.
Violinista con un sólo brazo
Aunque parezca irreal, Manami Ito se ha encargado de demostrar que, efectivamente, no es un sueño ni una utopía: es una realidad. A través de la música que es capaz de interpretar junto a su violín, esta japonesa se ha coronado como la primera violinista con una prótesis de hombro de un solo brazo, un hito que le ha permitido coronarse y ser reconocida con un récord Guinness. La sensibilidad con la que interpreta el instrumento, sumado a la dificultad añadida de presentar una prótesis en su hombro que le insta a moverlo con el hueso omóplato, han sido factores determinantes para poner de relieve su exitosa, admirable y ejemplar trayectoria, tanto en la música como en el ámbito formativo y deportivo. De hecho, esta popular intérprete tuvo la oportunidad de inaugurar la ceremonia de los Juegos Paralímpicos de Tokio.
Igualmente, Ito ha reconocido en diversas entrevistas que, desde el momento del accidente en el que perdió su brazo derecho, no todo ha sido fácil y sencillo, sino que, además de las enormes barreras físicas a las que debe hacer frente en su día a día, también ha tenido que lidiar con algunas conductas actitudinales y mentales de la sociedad, que han puesto en serias dudas su capacidad para salir adelante: «Siempre había gente que me decía ‘No, usted no puede hacerlo, es imposible’», admite. Pero claro que ha sido capaz de hacerlo, causando, además, una admiración internacional en cada escenario en el que ha tenido la oportunidad de mostrar su talento. Del mismo modo, agrega que «cada vez que encontré ese tipo de obstáculo pensé: ‘Dicen eso porque nadie lo ha hecho antes. Así que yo lo voy a hacer‘», en una demostración de pundonor y superación personal.
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En este sentido, la artista nipona confirmó que desde que era una niña, en la infancia, su madre le animaba a tocar el violín porque veía un gran talento en ella, una característica que decidió retomar después de sufrir el accidente de tráfico. Al principio, después de tanto tiempo y ante la ausencia de uno de sus brazos, Manami Ito intentaba tocar el instrumento ayudándose con su pie; no obstante, años después pudo recibir un brazo prostético especial con el que llegó a dominar el violín y a interpretar melodías con una sensibilidad notable en cada nota. Actualmente, esta intérprete dedica gran parte de su vida a ofrecer charlas y conferencias sobre su trayectoria musical y personal, poniendo de manifiesto la importancia de trabajar en uno mismo y hacer de la debilidad una fortaleza; también compagina estas experiencias con el cuidado de sus dos hijas, que tienen en su madre una verdadera figura digna de admiración.




