Marián Ávila es una joven española que ha cumplido el sueño de la totalidad de las modelos del mundo: desfilar en la pasarela de Nueva York. Además, su caso es especialmente relevante porque lo ha hecho bajo la discapacidad que presenta como consecuencia de un síndrome de Down. Sin embargo, para esta alicantina no le supone problema alguno porque afirma que «nunca me he sentido diferente» y expresa sentirse a gusto con ella misma: «me gusta como soy», ha destacado en una de sus publicaciones en redes sociales, donde ya acumula una comunidad superior a los treinta y ocho mil seguidores.
Su trayectoria comenzó siendo una niña, aunque en realidad todavía lo sigue siendo debido a su juventud, ya que apenas acaba de cumplir los 22 años de edad. Pese a su breve carrera profesional, Marián ya cree haber cumplido el sueño de desfilar por la prestigiosa pasarela de modelos de Nueva York, un acontecimiento que lo tilda como «la mejor experiencia de mi vida”. Este hito se pudo conseguir gracias a la colaboración de la famosa diseñadora de moda Talisha White, que presentó sus diseños de vestidos de fiesta ante el público asistente. No obstante, Ávila ya ‘amenaza’ con querer volver a pisar aquel escenario, por lo que trabajará para conseguirlo.
«Me gusta como soy»
Marián Ávila nació acompañada de una condición genética que le va a acompañar durante toda su vida: el síndrome de Down. No obstante, para ella no le supone problema alguno en su día a día porque ha sabido reinventarse, adaptarse y moldear su personalidad de acuerdo a esta realidad. Lo cierto es que no le ha ido nada mal y, pese a las dificultades que se ha encontrado en el camino, afirma que «me gusta como soy«, a pesar de que ha tenido que derribar todo tipo de barreras para llegar a ser quien es en la actualidad. Un proceso complejo, pero que Marián ha sabido reconducirlo en su favor.
Es un tópico, pero también una verdad incómoda que las personas que presentan alguna discapacidad deben hacer un esfuerzo extra que aquellos que tienen la fortuna de no tener patología alguna reconocida, especialmente en el sector del empleo. De hecho, el colectivo es el primer escalafón que lo admite y lo reconoce, aunque reivindiquen sus derechos, cesión de oportunidades y una igualdad de condiciones. No son caprichos ni privilegios, sino una necesidad para ser una sociedad inclusiva y accesible con todas las personas. Precisamente, Marián habla sobre esta realidad desde su propia perspectiva y afirma que «la voluntad, la fe, el trabajo, el esfuerzo, la humildad y la pasión no tienen límites«.
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«Si no me quiero yo a mí misma, ¿quien me va a querer?«, expone Marián a través de una publicación en su perfil de redes sociales. En este vídeo muestra cómo es convivir con síndrome de Down y expone algunas de las barreras a las que se debe enfrentar, especialmente en materia social, aunque ella intenta «superarlos, trabajando». También reconoce que existen limitaciones, aunque bien es cierto que «los límites están en nuestro interior» y que los sueños se pueden hacer realidad bajo el lema que ella misma tiene: ‘Yo puedo‘. Tal vez, ese esfuerzo incansable, acompañado de un fuerte deseo, le hizo desfilar por la pasarela de moda más famosa del mundo en Nueva York.
Capacidades y discapacidades
Marián tenía un sueño profesional muy marcado. Lo ha conseguido. Ha logrado desfilar como modelo en la pasarela de Nueva York. Ahora, no obstante, también tiene un deseo que anhela que se haga realidad más pronto que tarde alejado de los escenarios y del sector de la moda, y no es otro que «la sociedad acepte a las personas tal y como son, con sus capacidades y discapacidades«. Ese grito al cielo de la joven alicantina es el pretexto para lograr una inclusión plena, donde la convivencia entre sendos colectivos sea posible y normalizada. Sin embargo, todavía queda camino por recorrer en este sentido, aunque nunca hay que desistir porque se van dando pasos de gigante.

Finalmente, Ávila detalla que «todos juntos nos necesitamos» para ser mejores y crecer como sociedad; «todos juntos somos más fuertes», reivindica, para lograr cambiar el mundo, a pesar de las «barreras mentales y actitudinales» que todavía existen, como cita en Tododisca Mar Galcerán, primera diputada con síndrome de Down en España. Por tanto, el caso de Marián trasciende más allá de la moda, del sector textil y de ser un personaje público en esa línea; es una mujer que trabaja para visibilizar la discapacidad desde las altas esferas y en ambientes poco relacionados con la incapacidad, además de crear un contexto ideal para que más personas como ella pueden optar a oportunidades en igualdad de condiciones.




