Montse Font es una mujer de 47 años con discapacidad. A través de sus redes sociales se encarga de divulgar sobre la accesibilidad, un aspecto fundamental en la vida de las personas con discapacidad. Recientemente, en una de sus últimas publicaciones, Montse ha puesto el foco en las plazas de aparcamiento para personas con movilidad reducida (PMR).
Es habitual que Montse, como persona con discapacidad y titular de la tarjeta azul de aparcamiento, reivindique el respeto sobre las plazas de estacionamiento reservadas para personas con movilidad reducida. No solo lo hace por ella, sino por todas las personas con discapacidad que necesitan hacer uso de estos espacios.
Las tarjetas PMR de aparcamiento no son una herencia
En uno de sus vídeos publicados en redes sociales, Montse Font explicaba que la tarjeta azul de aparcamiento solamente puede ser utilizada por la persona titular de la misma. Se trata de una tarjeta de carácter personal e intransferible.
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Solamente se puede aparcar en las plazas PMR con la tarjeta azul en caso de que la persona titular se encuentre en el vehículo, ya sea como conductora o como ocupante. Este es un aspecto fundamental en relación al uso de las tarjetas azules de aparcamiento para personas con movilidad reducida.
Ante este vídeo, Montse recibió multitud de comentarios. Algunos de ellos ponen de manifiesto que muchas personas no respetan el uso de las plazas PMR de aparcamiento, una problemática que afecta directamente a las personas con discapacidad.
Uno de estos usuarios mandó, textualmente, este comentario a Montse Font: «Eso no lo mira nadie. Yo usaba la de mi abuela muchas veces«. Este usuario confiesa abiertamente haber utilizado la tarjeta azul de su abuela.
Respecto a este comentario, Montse Font se ha quedado sorprendida y ha decidido subir una nueva publicación en la que advierte que «la tarjeta PMR no es una herencia, no es un regalo y no se deja. Es personal e intransferible. Además, añade que «cada vez que usáis esta tarjeta sin merecerlo, alguien que realmente necesita aparcar en esta zona no puede aparcar y se le complica muchísimo la vida».
Las tarjetas azules son personales e intransferibles
Montse Font ha hablado en numerosas ocasiones de las plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida. En muchos casos ha pedido a la ciudadanía que no aparquen en caso de no tener tarjeta, ya que suponen un inconveniente de gran importancia para las personas que realmente necesitan hacer uso de estos espacios.
Igualmente, esta divulgadora sobre accesibilidad también incide en que «no se puede hacer uso de la tarjeta azul si no es tuya». Si bien, se ha topado con un usuario que «con total tranquilidad» le ha comentado que usa la tarjeta de aparcamiento PMR de su abuela.
Aparcar en una plaza PMR sin tarjeta conlleva una sanción económica para la persona infractora. Además, estacionar con una tarjeta azul sin ser titular de la misma o sin estar la persona titular en el vehículo conlleva un delito.
«Mientras tú aparcas cómodo, hay alguien que no puede bajar del coche. Que llega tarde. O que directamente se va. Las plazas PMR no son un privilegio. Son un derecho», concluye Font.




