Se llama Natalia Avecedo, pero es popularmente conocida como ‘Naty’; de hecho, ella misma se nomina con este sobrenombre en redes sociales, un universo donde acumula una importante red de seguidores que confían en su criterio y le otorgan el poder de ser una voz autorizada dentro del sector de la discapacidad.
A los dieciséis años de edad, Naty fue víctima de un accidente de automóvil que le produjo una discapacidad motriz que le robó la movilidad. Sin embargo, esta influencer vive la vida plenamente y levanta la voz desde las redes sociales por las personas que no son incluidas en esta sociedad y que todavía les da la espalda.
El siniestro le ocasionó diversas fracturas en la columna vertebral, por lo que la movilidad se le acabó de manera repentina y sin previo aviso para reaccionar. Sin embargo, lo que no pudo derribar ese accidente fue destruir las ganas de querer vivir la vida a pleno rendimiento, a pesar de las dificultades.
La vida de Natalia Acevedo
La felicidad se podría definir como un «estado emocional caracterizado por sentimientos de alegría, satisfacción y plenitud«. Sin embargo, en la vida de Naty Acevedo ella la tilda como «momentos, pequeños fragmentos en el día, en el aquí y ahora, en el que sientes plenitud«. No es para menos. Esa sensación de sentir felicidad, esta joven influencer cree que está ligada con el agradecimiento por todo lo que tiene con ella.
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En esta misma línea, Naty afirma sentirse totalmente convencida de que «con pequeñas acciones, podemos cambiar las cosas». Su caso particular está orientado a «visibilizar que tener una discapacidad no significa que no puedes vivir y ser feliz«. Ella ha pasado por momentos complicados, pero la mayor barrera no la he encontrado en la condición de persona con discapacidad, sino en la mentalidad de la sociedad.
Por ello, Acevedo también reclama una mayor inclusión y accesibilidad proactiva por parte de la sociedad, rogando un comportamiento adecuado a las necesidades de las personas que así lo necesiten y adaptando el entorno en favor de sendos conceptos, de carácter universal: «Ojalá muchos se contagien y salgan a vivir la vida. Y, ojalá, la sociedad sea cada vez más empática e inclusiva«, indica.
Así mismo, la llegada de Naty al mundo ‘influencer’ fue «de casualidad», como ella lo explica con serena normalidad. Inició compartiendo contenidos sobre su vida, su adaptación a la silla de ruedas y, en definitiva, a la discapacidad: «Empecé a verlo como una manera de educar y motivar a las personas con y sin discapacidad«, algo que ha seguido funcionando con el paso del tiempo.
Una vida «normal» pero «más compleja»
Natalia no tiene nada que envidiar a nada ni a nadie. Afirma con rotundidad que su vida en silla de ruedas es idéntica a la de las personas que gozan de la bipedestación, a pesar de que, eso sí, puede resultar «un poco más compleja» en según qué ocasiones y qué tipo de contextos rodean. En definitiva, es una persona independiente y autónoma.

Como prueba de ello, Naty manifiesta que le encanta viajar, vive sola y maneja su propio vehículo, adaptado a las necesidades obvias que le incumben. Y también el baile, aunque esa actividad «se complica un poco». De esta manera, Acevedo también levanta la voz para reivindicar una mayor tasa de empleo para las personas, como ella, con discapacidad.
Y finalmente, Naty aboga porque «no me quita el sueño volver a caminar«, a pesar de que insiste en que «sí sería hermoso». Es un sentimiento que anhela, pero no tiene mayor problema en admitir y degustar su vida encima de una silla de ruedas, como lo hace desde los dieciséis años.




