Noa, una niña de 2 años con síndrome de Down que muestra la vida real con «un cromosoma extra»

Noa, una niña de 2 años con síndrome de Down que muestra la vida real

Noa, una niña de 2 años con síndrome de Down junto a su madre./ Instagram

Los padres de Noa narran mediante su perfil de redes sociales (@mislowliving) cómo es ‘explorar el mundo’ con una niña con síndrome de Down. El diagnóstico de su pequeña solo fue una condición para comenzar una «gran aventura».

Las publicaciones que esta familia comparte tienen un nexo que actúa de enlace: la sonrisa de la pequeña Noa. Con los dos años recién cumplidos, ha entendido que el síndrome de Down no es una limitación, sino una oportunidad.

Por tanto, con el permanente apoyo de sus padres, Noa enseña cómo es convivir con ese ‘cromosoma extra‘ que caracteriza al síndrome de Down. El amor y la vida real que muestran sus padres se hace latente en ese «gran mundo» en el que habita esta «pequeña niña«.

Noa, una niña de 2 años con síndrome de Down

Otorgar normalidad a la discapacidad y al síndrome de Down, en particular, es el propósito de esta familia. Mediante el diagnóstico de Noa, sus padres sensibilizan sobre esta condición y muestran la capacidad de estos niños para siempre ser felices.

De hecho, la madre de esta pequeña expone esa idea de la siguiente manera: «Me maravilla lo fácil que te sale ser feliz y cómo, sin darte cuenta, haces feliz a todo el que te mira». Ese es el talento de Noa: no borrar su sonrisa de la cara.

A pesar de los miedos y la incertidumbre que pudo sentir esta familia, lo cierto es que el síndrome de Down es un acompañante más en esta casa, donde aseguran que Noa tiene «tanto que enseñarle a la vida» que sus padres son los primeros que deben aprender de ella.

Ahora, con dos años de edad, Noa está comenzando a dar sus primeros pasos y a mantener la bipedestación por sí misma. Son pequeños logros que su familia celebra, pero también reconocen el compromiso y la dedicación que hay ‘detrás de las cámaras’ a modo de trabajo invisible.

«Detrás de cada paso hay algo que no se ve: fuerza, constancia y un corazón que no se rinde«, detalla su madre. La misma situación se repite cuando Noa pronuncia y repite las letras vocales, que provoca «que el mundo se para un segundo. Porque sé todo lo que hay detrás; escucharte es uno de los regalos más grandes«.

Una fuerza que no se negocia

La llegada del síndrome de Down a la vida de Noa no ha cambiado el mundo, sino que ha enseñado una nueva forma de verlo. Con sus dos ‘añitos’, esta pequeña «avanza a su ritmo, con carácter propio y una fuerza que no se negocia«, como asegura su madre en redes sociales.

De hecho, con ese cambio de paradigma y de mirada hacia la inclusión y el mundo de la discapacidad, esta familia valora que «Noa no entra en estándares, sino que los desarma con una sonrisa», como principal seña de identidad. Las publicaciones en plataformas digitales así lo contrastan.

Por ello, cada pequeño gesto de Noa pone de manifiesto la importancia de normalizar el síndrome de Down y de abrir horizontes para la inclusión de estas personas, especialmente en la etapa infantil. «A veces pensamos que las cosas serán difíciles, y luego ella nos demuestra que solo son nuevas«, concluyen los padres de esta pequeña.

Salir de la versión móvil