A través del siempre interesante mundo de las redes sociales como medio de comunicación de masas, Noemí García se ha alzado como una figura de referencia para el colectivo de la discapacidad auditiva y de la lengua de signos, una comunidad a la que ella misma pertenece debido a que es sorda de ambos oídos de nacimiento y debe hacer uso de audífonos para poder escuchar. A sus 27 años, combina el humor y el activismo para sensibilizar y divulgar sobre la discapacidad, con especial hincapié en las personas sordas; de hecho, ella pertenece a la tercera generación de su familia con esta condición auditiva y afirma que le «encantaría tener un hijo sordo, sería la cuarta generación» en declaraciones al periódico ‘El Mundo‘.
En esta línea, Noemí García se puede definir como una artista, creadora de contenido e intérprete de lengua de signos, una faceta en la que ha destacado notablemente en el ámbito público. Su tarea va más allá de traducir mensajes o conversaciones, sino que trata de aumentar la visibilidad de la discapacidad auditiva y poner de manifiesto las adaptaciones necesarias de las personas sordas, con el propósito de crear una sociedad cada vez más inclusiva con todos los colectivos y tolerante ante las condiciones de cada individuo, sin renunciar a exprimir todas sus cualidades: «Agárrate fuerte, esto se llama vida«, indica en su descripción de redes sociales, donde ya supera los noventa mil seguidores.
La importancia de la lengua de signos
Una de las principales vías de actuación -y de reivindicación- en las que trabaja Noemí García es en instalar el aprendizaje de lengua de signos en la sociedad para poder establecer comunicaciones con las personas sordas, revelando que este gesto también forma parte del concepto inclusión social. Y de accesibilidad, por supuesto. Sin embargo, esta influencer sorda cree que es «una situación utópica«, al menos a día de hoy, a pesar de que estima «que es posible, desde luego que se puede». El primer paso para hacer realidad este sueño «para que todas las personas signemos» es construir desde la base, es decir, «se debe comenzar desde la educación«. Del mismo modo, desde estas edades precoces, también sería interesante ir creando conciencia y sensibilidad sobre la discapacidad, trabajando para fomentar valores e inculcando la diversidad como un aspecto innegociable de sociedades venideras.
En consecuencia, «si el mundo estaría diseñado para personas sordas, muchas de las cosas que vemos no estarían diseñadas así», le comentan a Noemí en una de las entrevistas que ha hecho públicas en su perfil de redes sociales. A ello, la joven influencer responde que «lo más importante para mí, algo que me preocupa mucho, es intentar acortarme -el contenido de la conversación- para que la comunicación sea más fácil y más rápida«, lamenta. Si la sociedad aprendiera lengua de signos, podríamos «ver y valorar como trabajan las personas sordas»; al no saber este lenguaje tendemos a pensar que ‘no es capaz’, «pero la realidad es que tú no eres capaz de poder valorar eso», defiende Noemí García.
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Por tanto, esta joven comparte una visión de futuro hacia una sociedad más inclusiva con el colectivo de la discapacidad, mencionando a las personas sordas: conciertos accesibles, diseños pensados para la comunicación visual y una educación donde la lengua de signos sea parte natural del aprendizaje son los principales bastiones sobre los que se cimenta este utópico pero anhelado deseo. Mientras tanto, Noemí García continuará integrando el humor y el activismo para reivindicar los derechos y divulgar la discapacidad auditiva allá por donde pise, irguiéndose como una figura clave para su propia comunidad.
Diversidad sensorial
El trabajo de Noemí García no ha pasado desapercibido y ha logrado mostrar la importancia de la interpretación a través de lengua de signos en escenarios de vital trascendencia, como la Televisión Pública. Desde entonces, ha notado un cambio en la manera de entender la percepción de los oyentes respecto a este lenguaje: «Las personas oyentes están interesadas en profundizar nuestro mundo y conocer el idioma, la lengua de signos. Para mí es algo muy significativo», ha expuesto en declaraciones a la emisora de radio musical ‘Los cuarenta principales‘. Así mismo, la propia influencer sorda pone de relieve la necesidad de «escuchar de otra forma, a imaginar un mundo donde la comunicación no dependa del sonido, y donde la diversidad sensorial se convierta en una fuente de creatividad, belleza y conexión».
La lengua de signos, de hecho, «es un idioma más», detalla Noemí, con «la única diferencia que se expresa con las manos y de forma visual, en vez de oral». De hecho, la joven activista invita a «aprenderla antes de dar por hecho que es complicado, igual se sorprenden porque es un idioma bastante práctico». Finalmente, el objetivo de Noemí reside en que «los oyentes entiendan cómo vivimos y visibilizar la discapacidad«. Desde su experiencia, desea que exista «una mayor eficacia a la hora de enfrentarse a una persona sorda, visibilizar la lengua de signos, defender mi comunidad y hacer entender que queda mucho por luchar», algo por lo que «también utilizo el humor satírico«. concluye esta joven influencer de 27 años, sorda desde nacimiento y que puede escuchar gracias a los audífonos.




