Los profesionales abogan por educar en materia de inclusión sobre la discapacidad desde edades muy tempranas; Gianna, una pequeña de seis años y que nació con síndrome de Down es la abanderada de este movimiento, otorgando una normalidad reconocida a esta condición de tener un cromosoma de más en el par 21.
«Sí, tengo síndrome de Down y no pasa nada«, expone la pequeña Gianna en redes sociales, manejadas por su madre, Glorimar. Precisamente, esta figura materna es la responsable de esa normalidad respecto a la discapacidad de su hija: «Celebramos cada aspecto único de ella»
Por tanto, el reconocimiento y la sensibilidad de la discapacidad está más que instalado en este hogar: «Recordamos que la diversidad es lo que hace que el mundo sea un lugar más hermoso», destacan. Igualmente, Gloriar y Gianna invitan a la sociedad a mirar a todas las personas con amor y respeto, más allá de condiciones.
Gianna, una niña con síndrome de Down
Gianna Isabella tiene un cromosoma de más en su par 21. Esa es la única diferencia con el resto de niños de su edad, que, por tanto, le hace ser todavía más especial. Es una parte más de ella y de su forma de ser: «Gianna sigue siendo una niña feliz, inteligente, importante, hermosa, un poco traviesa a veces, y muy amada».
Por tanto, Glorimar únicamente quiere tratar de cambiar la mirada y la perspectiva que el mundo tiene sobre el síndrome de Down, mostrando a Gianna tal y como es y los comportamientos que presenta. No varían en absoluto de los de cualquier otro menor sin esta condición genética.
De este modo, bien es cierto que la madre de esta pequeña hace un ejercicio impresionante de normalidad y de sensibilidad hacia su hija, haciéndole ver que su vida es completamente normal y que el síndrome de Down no le va a impedir lograr aquello que se proponga, aunque deba esforzarse todavía un poco más.
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«Tener síndrome de Down no es un impedimento para amar ni para recibir amor; al contrario, es parte de la luz que los hace únicos», indica Glorimar. Y piensa cumplir la promesa que ella misma se hizo: «Desde que quedé embarazada de Gianna me prometí criarla segura de sí misma e independiente«.
La vida de Gianna y de Glorimar son un permanente homenaje a la inclusión y a la normalidad de personas con discapacidad en la vida diaria, demostrando la capacidad de estos individuos y demostrando al mundo que no contar con ellos siempre será un gravísimo error y fracaso como sociedad.
Educar en la inclusión
Las familias que viven de cerca con la discapacidad saben que el recorrido no siempre es fácil, y que la mayor de las barreras siempre estará en la mente de las personas, más allá que los obstáculos físicos. La familia de Gianna, una niña pequeña con síndrome de Down, también es consciente de esa realidad.
«El camino no ha sido fácil; vivimos en un mundo donde aún falta mucha educación sobre la inclusión«, confirman en redes sociales. Aun así, «esa siempre ha sido y será mi meta: criarla segura, feliz y libre, sabiendo quién es y todo lo que puede lograr», concluye Glorimar.
Por ello, para predicar con su propio ejemplo, esta madre insiste en que «desde que Gianna es muy pequeña le he enseñado que ella tiene síndrome de Down y que no pasa nada«. Ahora, con el paso del tiempo, su hija ha crecido en base a esa idea, restándole protagonismo a la discapacidad y valorándose ella misma.
«Los niños con síndrome de Down tienen las mismas capacidades que cualquier otro niño; simplemente van a su propio ritmo, y eso también está bien», finaliza la madre de Gianna, orgullosa de la educación que le está dando a su pequeña y anhelando una sociedad más justa con las personas con discapacidad.




