Una nueva prótesis ocular ha logrado devolver la visión a personas con ceguera irreversible a consecuencia de una atrofia geográfica, que constituye la última etapa de una forma de degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Este tipo de ceguera afecta a unas 5 millones de personas en todo el mundo.
Se trata de un trabajo de investigación liderado por un equipo internacional de científicos europeos y estadounidenses, que llevan más de dos décadas trabajando en el desarrollo de esta prótesis ocular. Ahora, han probado esta prótesis con resultados esperanzadores en un ensayo con 38 pacientes de 17 centro hospitalarios de 5 países diferentes.
Una prótesis ocular devuelve la visión a personas con ceguera irreversible
Los investigadores han recabado los resultados de este ensayo un año después de probar el dispositivo. Los resultados de este estudio han sido publicados este lunes 20 de octubre de 2025 en la revista ‘New Egland Journal of Medicine’.
Presented at #AAO2025:
In persons with geographic atrophy due to age-related macular degeneration, a neurostimulation system composed of glasses, a processor, and a subretinal implant restored central vision and significantly improved visual acuity. Full PRIMAvera study:… pic.twitter.com/XyL3h4wMhc
— NEJM (@NEJM) October 20, 2025
En concreto, los 32 pacientes tenían más de 60 años de edad. Todo ellos contaban con atrofia geográfica por degeneración macular asociada a la edad. Se trata de una dolencia, hasta ahora incurable. La degeneración macular asociada a la edad deteriora lentamente la visión.
Al momento de realizar el ensayo, los participantes contaban únicamente con visión periférica limitada. Así, los investigadores han recabado los resultados después de que los participantes pasaran un año con el dispositivo. Dicha prótesis ha recibido el nombre de ‘Prima’.
Un año después, 27 de los 32 participantes (84%) han recuperado la capacidad de leer letras, números y palabras a través del ojo en el que habían perdido la visión. Los resultados son esperanzadores, según señalan los investigadores.
El dispositivo ‘Prima’ está compuesto por dos partes claves. Por un lado, cuenta con un microchip inalámbrico que se implanta en la parte posterior del ojo y, por otro, consiste en unas gafas de realidad aumentada.
A continuación, explicamos algunas de las características más relevantes del dispositivo ‘Prima’:
- El microchip es ultrafino, con unas dimensiones de 2x2mm. Tiene la forma de una tarjeta SIM.
- El microchip se coloca en el ojo a través de un proceso llamado vitrectomía. Concretamente, se inserta bajo el centro de la retina del paciente.
- Las gafas de realidad aumentada incorporan una pequeña cámara capaz de capturar imágenes del exterior y proyectarlas en tiempo real en el microchip a través de una luz infrarroja.
En este caso, consiste en un dispositivo fotovoltaico, por lo que únicamente necesita luz para generar los estímulos eléctricos. Es un avance significativo con respecto a otras prótesis que requieren algún tipo de cable.
Los nuevos pasos de la investigación
Uno de los principales autores de esta investigación es Daniel Palanker, de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. Respecto a este avance, afirma que «el hecho de que una persona vea simultáneamente con la visión protésica y la periférica es importante porque pueden fusionarlas y aprovechar al máximo la visión».
Es necesario aclarar que 19 de los 32 participantes en el ensayo desarrollaron algunos efectos secundarios. Sin embargo, según aseguran los investigadores, estos inconvenientes se solventaron en un máximo de dos meses, sin suponer un riesgo para la vida del paciente.
Hasta el momento, esta prótesis ocular únicamente ofrece visión en blanco y negro, sin tonos intermedios. Por ello, los investigadores se encuentran desarrollando un software que permita distinguir toda la gama de grises. Además, también trabajan en microchips que ofrezcan una visión con mayor resolución.
El objetivo principal de estos investigadores es probar el dispositivo ‘Prima’ en otros tipos de ceguera ocasionados por la pérdida de fotorreceptores. Tras el éxito en este ensayo con humanos, Daniel Palanker destaca que «el primer deseo de los participantes es leer, pero el siguiente es el reconocimiento facial, y para ello necesitamos un software que reconozca los tonos grises».




