Mantener un buena forma física siempre es importante y recomendable para que el cuerpo -y la mente- esté lo más sano posible y poder hacer frente ante cualquier adversidad, además de tratar de esquivar numerosas enfermedades que proceden de una mala alimentación o como consecuencia del sobrepeso. Del mismo modo, las personas con discapacidad también se ven en la necesidad de practicar actividad física para tratar de adquirir musculatura necesaria para poder desplazarse y ser lo más autónomos e independientes posibles para las tareas básicas de la vida, esencialmente aquellos que han de hacer uso de una silla de ruedas y tienen que trasladarse de este accesorio a la cama o al sofá. Y viceversa.
Pablo pertenece al colectivo de la discapacidad a causa de una parálisis cerebral que le afectó en el momento del nacimiento, pero ha encontrado en el entrenamiento y en el deporte una vía de escape para superarse a sí mismo «entre cinco y seis días a la semana«, expone a través de las redes sociales. Su discapacidad está relacionada con una «falta de riego en el parto«, es decir, «cuando mi madre me dio a luz me faltó respiración», dañando la movilidad de sus piernas. No obstante, se puede levantar y caminar, pero hace uso de la silla de ruedas «para cuando me canso»; además, explica que, debido a su patología, los músculos de sus piernas no se pueden desarrollar, por lo que no trabaja este grupo muscular en sus sesiones de gimnasio.
Entrenar para superarse
El deporte y el entrenamiento se han convertido en una de las actividades más demandadas por las personas con discapacidad, con el objetivo de adquirir cierta fuerza física que les permitan ser lo más independientes posibles. Entre estos integrantes, quienes se desplazan en silla de ruedas suelen trabajar la parte superior, es decir, del tronco hacia arriba, incluyendo las extremidades, para lograr generar masa muscular y poder moverse con cierta autonomía, aunque también por voluntad propia y con el objetivo de tener una vida sana y equilibrada. El deporte, además de ser beneficioso para la salud física, también es un importante aliado de la mente.
En este sentido, Pablo presenta una parálisis cerebral que ha reducido notablemente la movilidad de sus piernas, pero ha encontrado en el entrenamiento una forma de superarse todos los días. Afirma que hace dos año empezó a trabajar en el gimnasio, pero desde hace «unos ocho o diez meses» ya lo hace de una forma más intensa, combinando ejercicios de fuerza con hábitos saludables y compaginando, además, la practica deportiva con su trabajo en el sector del comercio y el hecho de estar sentado en una silla de ruedas muchas horas al día. Del mismo modo, también valora la importancia de estar bien rodeado en este tipo de situaciones para lograr salir adelante y evitar los momentos de debilidad o de impotencia, que hacen acto de presencia en determinadas ocasiones.
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«En el gimnasio, la gente siempre te ayuda, te felicita y te aconseja; estamos para ayudarnos los unos a los otros«, expone Pablo. Él compite contra sí mismo, pero también contra una parálisis cerebral, que no es un rival menor pero al que este joven madrileño de 26 años le tiene comida la moral porque no se ha dejado vencer en ningún momento: «Si se cree y se trabaja se puede«, subraya, haciendo un símil con una popular frase que pronunció Diego Pablo Simeone, entrenador del Club Atlético de Madrid, equipo del que es seguidor y cuyo escudo tiene tatuado en el brazo.
Disciplina y actitud
«Buscar hábitos sanos«. Esa fue la motivación que llevó a Pablo a iniciarse en el gimnasio. Como todo, los inicios fueron complicados y «costaba un poco»; sin embargo, a día de hoy expone que «ya no puedo dejarlo«. Los resultados hablan por sí solos. En esta línea, también hace referencia a la importancia de vencer esa pereza o las pocas ganas de entrenar que existen algunos días, porque al final «siempre te agradeces a ti mismo haber ido». En definitiva, «sientes respeto por ti mismo, porque podría no haber venido pero aquí estoy«, indica Pablo, en un ejercicio alejado de lo físico, pero cargado de mentalidad luchadora, de disciplina y de compromiso consigo mismo.
Precisamente, la palabra compromiso está muy ligada al hábito y a la práctica deportiva, siendo «lo único importante» y alejada de todo tipo de excusas. Acudir a alguna sesión de deporte es una tarea exclusivamente personal, cuyo único beneficiario es uno mismo, tanto a nivel físico como mental. Pablo destaca que, para él, y siguiendo las enseñanzas de su padre, «el gimnasio es un estilo de vida, por lo que esto ya es para siempre«. Finalmente, indica que «al principio, todo lo nuevo asusta», pero su mayor consejo es que «el movimiento se demuestra andando» y que «nunca es tarde» para comenzar la práctica de alguna actividad física que mejore la condición de salud de cualquier persona, indistintamente de su condición y de si presenta o no alguna discapacidad.




