Inazio Nieva lleva más de 25 «dando por saco» tratando de divulgar la discapacidad en términos generales dentro de la sociedad, con el objetivo de sensibilizar y generar conciencia sobre las personas que presentan esta condición. Él es integrante de este colectivo como consecuencia de la parálisis cerebral congénita, que le acompaña desde el primer instante en el que llegó al mundo, algo que, además, lo hizo de forma prematura y ‘robándole’ protagonismo a su hermana, que cumple años el mismo día: «Yo tenía fecha para la Noche de Reyes, pero nací el 27 de noviembre». Pese a eso, los lazos familiares siempre triunfan y la hermana de Nieva le ha reconocido que él fue «su mejor regalo».
En esta línea, Inazio Nieva es un popular activista en redes sociales de las personas con discapacidad, donde comparte sus experiencias vitales con la parálisis cerebral y demuestra cómo se pueden derribar barreras y obstáculos aparentemente infranqueables para individuos en situaciones similares; él, además, también se ha erguido como una persona de referencia para su comunidad de seguidores, que le ven como un ejemplo a seguir. Precisamente, una de las líneas de trabajo de este joven consiste en denunciar situaciones donde la inclusión y la accesibilidad de la discapacidad brillan por su ausencia, intentando evitar que se repita y tratando de corregir ciertas actitudes y comportamientos de la sociedad, alejada todavía de ser inclusiva y con un largo camino por recorrer para conseguirlo.
Accesibilidad en lo cotidiano
Inazio Nieva se enfrenta cada día a pequeños desafíos que le hacen ponerse el mono de trabajo para poder superarlos sin mayor complicación. Lo que para una persona sin discapacidad puede resultar de lo más sencillo, incluso desapercibido, para este joven requiere algo más de tiempo y preparación. Un ejemplo de este tipo de tesituras se viven en los establecimientos hosteleros, a los que Nieva acude de forma regular o cuando no va, precisamente, sobrado de tiempo; le ocurrió el otro día, cuando tenía prisa para poder subirse en un autobús camino de Cantabria, y decidió parar a comer en un restaurante. Pidió un cachopo, que hacía tiempo que no lo probaba y se le había antojado: «Tenía un pintón de la leche«.
«Llega el plato a mi mesa y empieza la batalla: la de cortarlo«, expone Nieva. En ese momento, el de cortar el cachopo que le había traído la camarera, los diversos pensamientos, y ninguno positivo ni optimista, inundan su mente: «Cuánto voy a tardar?». «¿Lo haré bien?», «¿Se me caerá la mitad al suelo?», «¿Se me caerán las patatas?» Finalmente, para evitar que la situación se le escapase de su control, Inazio, valiente y sincero, se decantó por pedir ayuda para que le cortasen este famoso filete, típico del Principado de Asturias. En primera instancia, la propia camarera se mostró reacia, algo que Nieva entendió por la aglomeración de personas que se encontraban en el restaurante y ser «hora punta»; finalmente, accedió y se llevó el plato a cocina, donde lo pudieron trocear: «Estaba mejor imposible, la verdad», reconoce.
Ver esta publicación en Instagram
«Accesibilidad también es que me ayuden a partir la comida si lo necesito«, define Inazio Nieva, que ha vivido esta situación en diferentes ocasiones a lo largo de su vida. Por tanto, este joven con parálisis cerebral ha comentado el momento en el que rogó que le ayudasen a partir su cachopo en el restaurante a través de las redes sociales para poner de manifiesto la importancia de conocer que la accesibilidad y la inclusión de las personas con discapacidad no está en los grandes hitos ni escenarios, sino que reside en cada detalle o pequeño gesto que pueda ayudarles a mejorar su bienestar, por indiferente que pueda aparentar ser.
La inclusión no es un favor
Las personas que presentan algún tipo de discapacidad, sea del tipo que sea, están en su pleno derecho de pedir, rogar y reivindicar sus propios derechos. También de reclamar medidas y adaptaciones necesarias que puedan fomentar una mayor inclusión dentro de los sectores de la sociedad y, del mismo modo, les aúpen a una mayor calidad de vida, sintiéndose una parte activa de la población, especialmente en el ámbito del trabajo. Para continuar esta lucha, ejemplos como el que predica Inazio Nieva cobran una importante relevancia, que cada vez es mayor, para generar conciencia y herir sensibilidades hacia el colectivo de la discapacidad, que demuestran cada día su capacidad para seguir siempre hacia delante.
Así mismo, el propio Nieva evidencia que «la inclusión no es un favor«, sino un derecho al que pueden acogerse las personas con discapacidad, como es su caso. En esta ocasión ha necesitado ayuda para partir un cachopo y evitar que se le cayese la mitad al suelo o se le resbalasen las patatas del plato, un hecho que pueden parecer irrelevante pero que le permitió ganar tiempo para no llegar tarde a coger el transporte que le debía llevar hasta Cantabria. Es un detalle que nos acerca, un pasito más, hacia la inclusión real y la accesibilidad de las personas con discapacidad. Pero hay que seguir trabajando.




