Rodrigo Gil es un joven de 25 años que convive con el síndrome de Klinefelter, también conocido como síndrome 47 XXY. Se trata de una condición genética poco conocida en la sociedad, por lo que su visibilidad se hace realmente importante para todas aquellas personas que nacen con esta disfunción genética.
Desde la Asociación Española del Síndrome de Klinefelter trabajan para dar visibilidad a esta condición genética, además de brindar apoyo para mejorar la calidad de vida de todas las personas y familiares que viven de cerca esta realidad.
¿Qué es el síndrome de Klinefelter?
El síndrome de Klinefelter es una condición genética en la que la persona tiene uno o más cromosomas X adicionales. Se trata de una condición congénita, por lo que la persona convive con ella desde su nacimiento.
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Al respecto, desde la Asociación Española del Síndrome de Klinefelter explican que «la principal disfunción genética es ’47XXY’, pero el sexo de las personas está determinado por los cromosomas X e Y. Los hombres tienen los cromosomas sexuales XY (46XY) y las mujeres, los cromosomas sexuales XX (46XX)».
En el 75% de los casos del síndrome de Klinefelter el hombre cuenta con un ’47XXY’. Sin embargo, también pueden darse casos excepcionales de ’48XXXY’ y ’49XXXY’, con mosaicos cromosómicos.
No es una enfermedad rara, pero afecta a uno de cada 660 hombres. Sin embargo, uno de los grandes problemas asociados es que la mayoría de las veces el síndrome de Klinefelter no se diagnostica. Nacer con esta condición congénita puede afectar de forma importante a la persona en cuestión y a su entorno.
El testimonio de Rodrigo Gil
Rodrigo Gil es un joven de 25 años que nació con el síndrome de Klinefelter. A través de las redes sociales de la Asociación Española del Síndrome de Klinefelter, Rodrigo ha querido compartir su historia.
Sobre esta condición congénita, Rodrigo explica que «forma parte de mi historia, pero no es lo único que me define. Mis padres me lo dijeron cuando era pequeño, recuerdo ese momento perfectamente. Me puse a llorar porque no entendía qué significaba, no entendía nada».
A partir de ahí, este joven comenzó a acudir a diferentes médicos y pasó un tiempo en el centro especializado ‘Dionisia Plaza’, donde recuerda que le hacían pruebas prácticamente a diario. «Lo recuerdo como una etapa mala porque no encajaba y sufrí bullying», asegura Rodrigo.
En casa su madre se convirtió en su gran apoyo, aunque su padre prefería no hablar del tema directamente. Todo esto tuvo un efecto directo en la vida de Rodrigo, tal y como le ocurre a otras muchas personas que conviven con el síndrome de Klinefelter.
Tras un periodo de incertidumbre en los estudios, Rodrigo decidió irse a trabajar a la obra, donde aprendió mucho de sus compañeros, que eran mayores que él. Unos compañeros que le animaron a volver a estudiar.
Posteriormente, Rodrigo completó un grado superior de Marketing y publicidad, y después se graduó en la carrera de publicidad. Durante todo ese periodo compaginó los estudios con diferentes actividades laborales, como repartidor o socorrista.
Todo cambió de rumbo para él cuando conoció la existencia de la Asociación Española del síndrome de Klinefelter, donde descubrió que había otras personas como él. «Ahora mi energía está en mi faceta como emprendedor. Tengo claro que el síndrome no define mis metas. A mí lo que más me ha limitado no ha sido el diagnóstico, sino la cabeza y la constancia. Si yo he podido tirar para adelante con lo que me ha tocado, tú también puedes», expone Rodrigo Gil.




