Someterse a una intervención quirúrgica, sea de la índole que sea, siempre es una situación que puede generar tensión y nerviosismo en los momentos previos, justo antes de entrar en el quirófano; esta realidad, además, se hace especialmente palpable en menores, quienes, en ocasiones, necesitan sentirse acompañados por una figura de referencia a la que agarrarse para sentir que todo está bajo control. En este sentido, el Ministerio de Sanidad ha publicado una guía de recomendaciones «para facilitar que padres o tutores puedan acompañar a los menores en el quirófano durante la inducción anestésica, con el objetivo de promover una atención más humana y cercana en el ámbito pediátrico», indica la propia entidad gubernamental.
Así mismo, este protocolo dicta que la presencia de los padres será siempre voluntaria y sujeta a planificación con el equipo médico, sin alterar el contexto y previamente pactada. Igualmente, desde el Ministerio detallan que «se priorizará en menores de cinco años y en pacientes con necesidades especiales», como niños con discapacidad, siempre que «las condiciones clínicas y estructurales lo permitan». No obstante, por otra parte, también aseveran que se excluyen situaciones de urgencia vital, limitaciones de espacio o razones de seguridad sanitaria. De acuerdo con los expertos, la presencia de un familiar puede reforzar aspectos clave en la previa de una intervención quirúrgica, de seguridad, como el cumplimiento del ayuno o la revisión de contraindicaciones.
Nerviosismo y miedo antes de quirófano
Un quirófano es uno de esos lugares que toda persona trata de evitar hasta que ya no hay otra salida para mejorar cualquier condición física o, especialmente, de salud, con el objetivo de recuperar calidad de vida y bienestar. Esta estrategia es extensible a los más pequeños, quienes experimentan una desagradable sensación en los momentos previos a una intervención de este calibre; en esta línea, el Ministerio de Sanidad confirma que hasta un 60% de los menores experimentan nerviosismo o miedo antes de entrar a una operación. Por tanto, este protocolo pretende que estos jóvenes pacientes se sientan acompañados por una figura de referencia en estos delicados momentos para eliminar cualquier atisbo de tensión o cuadro de ansiedad más allá de los niveles normales. No es sencillo, pero es necesario.
En esta línea, Mónica García, ministra de Sanidad del Gobierno de España, ha anunciado que el documento ha sido elaborado en consonancia con la Subdirección General de calidad Asistencial de la Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud, y desarrollado con la colaboración los departamentos de humanización de las comunidades autónomas, profesionales sanitarios y sociedades científicas como la Sociedad Española de Anestesia, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) y la Sociedad Española de Cirugía Pediátrica (SECP). El objetivo de esta medida está muy definido y busca siempre el bienestar de los pacientes y sus familias: promover una atención más humana y cercana en el ámbito pediátrico.
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Así mismo, este texto también reconoce que se priorizará la presencia de padres o tutores legales en pacientes menores de cinco años o en niños que presenten alguna discapacidad o necesidad especial, con la idea de que puedan sentirse más acompañados durante «todo el circuito asistencial». De este modo, muchos padres han celebrado esta nueva medida que ha anunciado el Gobierno de España y que llevaban tiempo reclamando: «esta guía existe y puede ayudarnos a reclamar nuestros derechos para acompañar a nuestros hijos al quirófano en caso de que fuese necesario», afirma una popular usuaria de redes sociales, cuyo hijo con autismo ha sido intervenido en varias ocasiones.
Atención más humana y cercana
«El documento subraya que el acompañamiento debe realizarse sin interferir en la actividad clínica y bajo la supervisión directa del equipo asistencial», informa el Ministerio de Sanidad. No obstante, esta normativa ha sido muy bien recibida por padres de menores que tengan que someterse a alguna intervención quirúrgica, especialmente aquellos que presenten algún grado de discapacidad o necesidad especial. Por su parte, los progenitores que decidan acompañar a sus hijos a lo largo de este proceso también están sujetos a una normativa muy estricta, sin interferir en el trabajo de los facultativos y haciendo alusión a restricciones de comportamiento y requisitos de higiene.

Finalmente, con la aprobación y puesta en marcha de este protocolo de actuación, el Ministerio de Sanidad «refuerza su compromiso con una atención sanitaria más próxima, respetuosa y segura para los niños y niñas que atraviesan procesos quirúrgicos», siguiendo la misma línea que los principios de calidad, equidad y humanización del Sistema Nacional de Salud. El objetivo es tranquilizar y esquivar el nerviosismo o la ansiedad propias de un momento de incertidumbre, como es la entrada a un quirófano, bajo el acompañamiento de una figura de referencia para el joven paciente que se debe someter a una cirugía.




