«Soy ciego y manejo la bicicleta«. Con esa rotundidad y testimonio de la verdad inicia Sebastián -Sebas- uno de sus vídeos en su perfil oficial de redes sociales, en los que muestra como es el día a día de una persona con discapacidad visual congénita y, especialmente, la capacidad que ha desarrollado para reaventarse, adaptarse y vivir su vida de una manera diferente a la del resto de personas de su edad. Sus sueños se han tenido que modificar, pero los ha logrado igualmente; con el profundo cariño y admiración de sus padres, acompañados por el resto de su entorno familiar, este joven ha aprendido una de las acciones más básicas para todos los niños de su rango de edad, pero él lo ha hecho sin ver absolutamente nada, «ni un bulto»: montar en bicicleta.
Este proceso no ha sido sencillo, pero el propósito final estaba tan definido que Sebas no ha dudado ni un instante de que lo iba a conseguir. Cada vez que sale a la calle a montar en su bicicleta debe hacerlo acompañado de una «persona guía«, como él mismo la tilda, cuyo movimiento proporciona un sonido en el accesorio de la bici guía mediante una onda sonora, que el joven interpreta, y, de esta forma, es capaz de alinearse con el movimiento, tanto de su bici como con la persona que va delante de él. Por tanto, este mecanismo le permite intuir, en función de la velocidad, si va a frenar, cruzar un paso de peatones, dar una curva o esperar un semáforo, entre otras acciones. En cualquier caso, también existe una permanente comunicación entre sendos deportistas para esquivar obstáculos.
La lucha contra a inclusión
Las personas que presentan alguna discapacidad se enfrentan diariamente a un potente enemigo, que les obliga a adaptar sus vidas y, en la mayoría de casos, todavía, a reivindicar sus derechos y necesidades. No obstante, Sebastián, que sufre una ceguera congénita que le impide ver por ambos ojos, ha decidido darla la vuelta a la situación y batallar para favorecer la inclusión de este colectivo: «Es mi misión», explica en sus redes sociales. Para ello, debe romper barreras y eliminar estigmas sociales, que siguen existiendo, para demostrar que los individuos con discapacidad visual también están capacitados para vivir de de la forma más autónoma e independiente posible.
En este sentido, Sebas es un joven que ha aprendido y ha desarrollado la admirable capacidad de montar en bicicleta, acompañado de una ‘persona guía’ que emite un sonido a través de la onda sonora de su vehículo; generalmente, este individuo suele ser su padre, a quien el menor le muestra un sincero agradecimiento en redes sociales por acompañarle en este arduo proceso. Sin duda, este ejemplo de superación, resiliencia y fuerza de voluntad para no caer en la tentación de rendirse pone de manifiesto que, efectivamente, «la discapacidad más grande es no creer en ti» ni en pensar en las posibilidades que tienes para alcanzar cualquier logro, detalla Country Park, el primer parque de turismo inclusivo de Venezuela y del que Sebastián es embajador.

En esta línea, la persona que ha forjado la discapacidad visual de Sebastián es alguien fuerte mentalmente y que se ha sobrepuesto a la pérdida de uno de los sentidos del cuerpo humano. Es un tema sensible, pero que este joven no duda en hablar sobre ello con la naturalidad que le caracteriza y muestra en redes. Aun así, reconoce que el entorno familiar en el que ha crecido y se ha desarrollado ha sido fundamental para no decaer en los momentos de debilidad y mantener el tipo cuando las ganas ya decaían: «Le pedí una bicicleta a mi padre y me adaptó una bicicleta; nunca me ha dicho que no a nada«, relata Sebas. Tal es el profundo amor y la confianza de Leonardo en su hijo que, incluso, «le pedí un caballo y él, sabiendo que iba a ser una locura montar a un ciego en un caballo, me dio mi caballo». Afirma que «mi padre es la persona más genial del mundo«.
«El cielo», el límite de Sebas
La educación de Sebas ha estado marcada, evidentemente, por ser una persona ciega y adaptar su vida a esa realidad. Sin embargo, ha comprendido su situación y ha desarrollado otras cualidades para hacerle frente y ser capaz de vivir la vida a pleno rendimiento bajo una frase que su padre, Leonardo, le cita con frecuencia: «Los límites no existen, para ti el límite es el cielo«. Bajo el amparo de esta rotunda afirmación, Sebastián se ha convertido en una persona referente en la lucha contra la falta de accesibilidad, promueve la inclusión de personas con discapacidad a través de las redes sociales, donde ya acumula una importante comunidad de seguidores, y es el embajador de un parque de turismo inclusivo.
No todo ha sido siempre un sendero de rosas para Sebas, ni mucho menos; en sus inicios montando en bicicleta recuerda que se cayó en numerosas ocasiones, se lastimó y se volvió a subir para volver a intentarlo :Cuando la gente me ve me empieza a gritar, pierdo el sonido de la bici de delante y me concentro en las personas», reconoce Sebas como la causa de sus pérdidas de estabilidad. En definitiva, este joven es una lección de vida en sí mismo, desafiando los límites de la realidad y demostrando que ‘quien quiere, puede’, a pesar de la discapacidad de cualquier individuo pueda presentar. Y recuerda que tiene una misión: «Promover la inclusión» en la sociedad.




