Con 39 años, Sonia González fue víctima de ictus. El 11 de agosto de 2023 se convirtió en la madre de Martina. Un viaje lleno de tensión e incertidumbre que, finalmente, se saldó con la mejor de las noticias y permitió a esta valiente mujer hacer realidad su sueño de la maternidad.
Desde que González sufrirá ese accidente cerebrovascular, toda su vida comenzó a pender de un hilo. Pero toda su familia, igualmente, se volcó con ella y con su recuperación, un motivo fundamental por el que pudo salir adelante. Su historia no está exenta de perseverancia y resiliencia para volver a comenzar a vivir. Pasó 33 días en coma y siendo una persona dependiente.
Este «super viaje», como Sonia llama a su vida entre el momento del ictus y su maternidad, hace ahora dos años y medio, ha estado marcado por una capacidad de superación personal admirable. Cuando llegó su «leona», esta madre apenas podía participar en los baños de su hija: «Participaba en lavarle el pelo, aclararle pero me atrevía a estar con ella sola y mucho menos sacarla de la bañera«, admite.
Sonia: ser madre tras un ictus
Sonia González ha sido madre tras haber superado un ictus. No todas las personas lo pueden decir. Hay quien, lamentablemente, no se ha podido recuperar. Sin embargo, su historia es un permanente recuerdo de lo importante que es vivir y, sobre todo, disfrutar del presente, sin mirar más allá de lo que tenemos a nuestro alcance.
Cuando Martina nació aquel día 11 de agosto de 2023, Sonia desvela en sus propias redes sociales que «siempre he tenido un miedo que cuando creciera no estar a la altura ni física ni cognitivamente». No obstante, por supuesto que ha cumplido con creces ese rol de la maternidad para hoy gritar que «hoy estoy feliz«.
Desde su propia experiencia, donde ha visto su vida en peligro por culpa de un ictus, González ahora subraya y aconseja que «si te da miedo hazlo con miedo pero no dejes que ese miedo te paralice«. Ella sabe bien de lo que habla porque ha vivido esa sensación en primera persona.
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Así mismo, la propia Sonia indica que el momento más duro tras el ictus fue cuando recibió la carta que describía su estado como «incapacidad permanente absoluta«. Ella era química, con un máster en la industria farmacéutica, y expone que se le «truncó la vida» siendo una mujer de 39 años. No obstante, aquella situación le hizo modificar de mentalidad: «Cambié el por qué me ha pasado por el para qué me ha pasado«.
Tras un accidente cerebrovascular de este calibre, la recuperación y rehabilitación cobran una imprescindible importancia. De hecho, Sonia hincapié en la necesidad de la rehabilitación no solo tras los primeros meses del ictus, sino de forma continua: «No hay que dejar de hacerlo porque mejoras durante toda la vida«, asegura.
Inclusión social y laboral tras un ictus
Desde la Fundación Freno al Ictus mencionan la importancia de desarrollar proyectos que faciliten la inclusión social y laboral de los afectados por ictus o daño cerebral adquirido y su entorno familiar, trabajando en la reintegración de un paciente de ictus en su entorno.
Esta entidad, por tanto, indica que ha puesto al servicio de las personas afectadas y de todo su entorno «un conjunto de proyectos propios que les ayuden en esta nueva etapa de su vida«. El objetivo, por tanto, no es otro que mejorar la calidad de vida del paciente y de su familia, así como promover su bienestar.
Por tanto, tras sufrir un ictus, es de vital importancia fomentar medidas de inclusión favorables a las personas afectadas y al resto de sus familiares y allegados. Sólo desde esta mirada se podrá facilitar y mejorar la vuelta del afectado a su entorno personal, social y laboral, es decir, trabajamos para reducir el impacto del ictus en nuestra sociedad.




