Valentina Dall’Acqua es una joven modelo argentina con discapacidad, aunque vive en España desde hace cinco años. Además de su faceta como modelo, los viajes son otra de las grandes pasiones de esta joven, que defiende que «primero soy Valentina y después tengo una discapacidad».
Recientemente, Valentina ha participado en una entrevista con Thomas Dylans, productor y creador de contenidos afincado en Madrid. Así, esta joven con discapacidad ha repasado su historia y ha tratado algunos aspectos relevantes relacionados con la discapacidad.
Adaptación a una vida en silla de ruedas
La discapacidad llegó a la vida de Valentina Dall’Acqua a los diez años de edad, cuando se le cayó un portón en su casa en Argentina. Este accidente le provocó una fractura en la médula, implicando la pérdida de movilidad en las manos y movilidad cero en las piernas.

Cuando era pequeña, Valentina tenía una vida especialmente activa, practicando actividades como hockey y danza. «Tuve que adaptarme a mi nueva vida desde una silla de ruedas», afirma.
Su entorno familiar fue clave para que Valentina aceptara su nueva vida y aprendiera a convivir con la discapacidad. Por ello, se muestra especialmente agradecida a sus padres y a su hermano. Al respecto, señala que «te arman una situación como una burbuja para que solo veas cosas bonitas».
Sin embargo, confiesa que la adolescencia fue un periodo duro de su vida, ya que veía que no podía hacer las mismas cosas que las demás niñas de su edad. Incluso llegó a pensar que nadie se podía enamorar de ella por tener una discapacidad.
En base a su experiencia como persona con discapacidad desde la infancia, Valentina Dall’Acqua no duda ni un instante al afirmar que «ni las escuelas ni el mundo» en general está adaptado para las personas con discapacidad.
El foco en la palabra «discapacidad»
Valentina Dall’Acqua se aleja de la condescendencia y de la pena, algo que muchas personas siguen mostrando hacia las personas con discapacidad. Defiende que «yo de pobrecita nada. Lo mío es visual. Pero hay muchas personas con cosas adentro y no se le ve, y a esa persona no se le tilda de pobrecita».
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Para definir la discapacidad, esta joven modelo con discapacidad indica que «lo que a ti te cuesta, a mi me cuesta el doble». Además, sobre «el error en la palabra discapacidad» manifiesta que «es que ya te tildan y te etiqueta. Primero soy Valentina, y después tengo una discapacidad».
Con el paso de los años, Valentina ha logrado recuperar gran parte de su movilidad. Sin embargo, sigue necesitando muletas para poder caminar. Las secuelas de la lesión medular que sufrió cuando tenía 10 años aún siguen presentes.
Aunque es consciente de que vivimos en mundo lejos de ser un espacio adaptado para las personas con discapacidad, Valentina ha sabido salir adelante y aprender a convivir con una condición con la que no nació, pero que no la hace diferente ni inferior al resto de personas.




