Era 8 de diciembre de 2024. Domingo. Aquel día, la vida de Valeria de la Torre cambiaría para siempre como consecuencia de un trágico atropello de coche que iba a derivar en la pérdida de sus dos piernas. A partir de ese instante, iba a comenzar a vivir, sí, pero de una manera bien distinta a la que estaba acostumbrada y a desplazarse en una silla de ruedas. A pesar de que el presunto autor del suceso se dio a la fuga, fue localizado unas horas más tarde; sin embargo, lo importante de esta historia es la forma en la que esta joven víctima ha sabido transformar el dolor en esperanza y la debilidad en fortaleza para seguir adelante, enfocándose en ella misma y en sus objetivos.
Valeria siempre se ha definido como una persona a la que le encanta estar en movimiento: «Me apasiona el senderismo, los viajes y la naturaleza; mi cuerpo ha cambiado, pero mi esencia sigue intacta«, relata a través de sus redes sociales, donde ha demostrado que se puede vivir y ser feliz con «un par de prótesis». De hecho, debido a la manera que esta joven ha tenido de afrontar la ardua realidad a la que se ha enfrentado, se ha convertido en conferenciante y congresista, donde acude a ofrecer charlas sobre la discapacidad y la importancia de disfrutar la vida cada segundo, porque nunca sabes cuando puede cambiar o incluso acabar. A ella le cambió, pero casi se le acaba.
Cumplir metas
Desde el trágico suceso vial que arrebató las piernas a la joven Valeria de la Torre, su vida ha estado marcada por una más que notable discapacidad física, que ha intentado paliar con la colocación de dos prótesis en cada una de sus extremidades. Precisamente, estos accesorios tenían un coste inasumible para su familia, por lo que comenzó una iniciativa solidaria para lograr reunir la cantidad de dinero necesaria; lo consiguió en apenas veintiséis horas. De esta forma, De la Torre es una mujer independiente, que ha vuelto a conducir un vehículo y se siente libre y feliz, a pesar de que debe acudir a sesiones de rehabilitación para seguir desarrollando y adquiriendo masa muscular.
De la misma manera, su testimonio de vida merece la pena ser escuchado y aprendido por todas las personas, indistintamente de si se presenta una discapacidad o no. A través del poder de las palabras, Valeria ha reconocido que hay días en los que se siente triste «y no pasa nada», es un proceso normal al que también debe hacer frente y saber cuidarse: «Si ese día voy a terapia física, le digo a mi fisio ‘oye, hoy me siento triste’, me responde ‘no pasa nada, ajustamos la terapia», expone en una charla en sus redes sociales. En cualquier caso, también hace mención a la disciplina y a la capacidad de vencer la debilidad a través del compromiso para alcanzar y cumplir las metas individuales de cada persona: «No fallé y no dejé de ir».
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Para ella, la clave para encontrar la felicidad tras sufrir un accidente que le hizo perder ambas piernas reside en poder tener un equilibrio emocional. Para ello, también resalta «la importancia de los hábitos que cuidan tu cuerpo, tus vínculos y tu salud mental«, un área especialmente sensible en un caso de tal magnitud, siendo una persona joven y con toda la vida por delante, a quien la realidad le hizo adquirir una madurez impropia de esa edad. Finalmente, Valeria de la Torre no se olvida de «el poder de la perspectiva, es decir, cómo elegir ver lo que sí hay cambia por completo tu bienestar».
La vida no se detiene
La prioridad «número uno» de Valeria de la Torre, ahora mismo, es «recuperar mi movilidad«, algo para lo que trabaja diariamente y con lo que sueña cada día. Ese es su objetivo más claro y nítido y, tal vez., la fuerza que le ayuda a impulsarse cada mañana. Sin embargo, su historia y experiencia no solo es un testimonio de amor propio, comunidad y esperanza, sino que trasciende más allá de lo físico para generar una perspectiva emocional en cada persona que se tope con ella: “La vida no se detiene aquí, apenas estoy comenzando una nueva etapa”. La resiliencia es una de las aristas más destacadas de su vida y que le ha ayudado a mantenerse erguida durante este primer año entero de su ‘nueva‘ vida tras aquel accidente de tráfico el domingo 8 de diciembre de 2024.

De este modo, la propia Valeria es el ejemplo ideal para concluir que «si no estás creciendo, tal vez es que estés demasiado cómodo», porque, para ella, «el crecimiento está fuera de la comodidad«. La joven pasó de la silla de ruedas a los andadores –stubbies– y, de ahí, a las prótesis para poder volver a sentir la sensación de caminar por cuenta propia y en posición de bipedestación. Ella misma se dio cuenta y ha «aprendido últimamente» es que «sólo voy a mejorar de verdad si realmente salgo de mi espacio seguro», guiada por la iniciativa de que «si quiero empezar a vivir de verdad en el mundo real, tengo que empezar a incomodarme», relata Valeria de la Torre. «Me asusta, pero sé que es la única manera de avanzar«.




