Es hija de Pilar y de Luis; hermana de Luis y de Javier. Nació en Valencia un 28 de octubre de 1977 y es aficionada al ‘running‘ y al baile, aunque también al atletismo y al deporte en general. Es titulada en Técnico Auxiliar de Hogar y Técnico Auxiliar de Jardín de Infancia. Ella es Mar Galcerán Gadea y es la primera diputada con síndrome de Down en España desde el 14 de septiembre de 2023, fecha en la que juró su cargo en Las Cortes Valencianas como integrante del Partido Popular de la Comunidad Valenciana -PPCV-. Así mismo, los augurios respecto a la personalidad de esta admirable mujer se confirman durante los primeros compases de la conversación que Tododisca mantiene con la política, que rompe cualquier tópico y elimina cualquier etiqueta a base de meritocracia, igualdad de condiciones y una trayectoria impecable que le ha impulsado a estar sentada en el Parlamento de su ciudad para defender los derechos de sus ciudadanos.
Sus primeras palabras van dirigidas a su familia, que asegura que están «muy unidos entre sí» y es un entorno familiar «muy comprometido»; de hecho, tal vez, ese haya sido uno de los pilares sobre los que propulsar su formación, en la que destaca la figura de sus padres y de sus abuelos en la etapa infantil, pero esencialmente la de sus hermanos, que han entendido las características de Mar y han comprendido que Pilar y Luis «se ocuparan» de ella en mayor medida, siempre bajo el amparo de su bienestar. No obstante, también agradece a Luis y a Javier que estuvieran presentes en una de las épocas más complicadas para su hermana, en la que «no tenía amigas en la etapa de formación«, por lo que solía tirar mucho de su unidad de convivencia. Eso ha cambiado radicalmente en la actualidad debido a la personalidad de esta diputada española, que asegura tener «muchos grupos» con los que salir y dejar a un lado su personaje público; sin embargo, el amor y el respeto de sus hermanos, en ambos sentidos, permanece intacto y que le han hecho tía de «cinco sobrinos preciosos».

La agenda de una una persona dedicada a la política no brilla, precisamente, por tener huecos libres en su agenda, por lo que desee estas líneas se agradece a Mar Galcerán la disposición a atender a Tododisca desde el primer momento. Es un testimonio repleto de aprendizajes, frases con significado altamente enriquecedor y una lección de vida sobre cómo afrontar una discapacidad del 43% como consecuencia de un síndrome de Down. Para ello, esta hoy ya representante pública en Les Corts se ha sustentado en el apoyo de su «entorno familiar, que ha sido muy favorable en toda mi trayectoria» y le ha permitido equivocarse en la toma de decisiones por ella misma para forjar una personalidad, un talento y una formación que nada tiene que envidiar al del resto de diputados de los diferentes grupos políticos de la Cámara. De hecho, a los pocos minutos de esta conversación, Mar hace referencia a una verdad que ha sufrido en primera persona y la hace extensible al colectivo de la discapacidad: «Tenemos los derechos, pero nos tienen que dar las oportunidades».
«Las personas con discapacidad tenemos nuestros derechos, por supuesto, pero nos tienen que dar más oportunidades para demostrar de lo que somos capaces».
Primera diputada con síndrome de Down en España
Desde la cima, todo se ve desde otra perspectiva; Mar, sin embargo, ha sabido mantener los pies en el suelo e ir valorando cada avance que lograba a lo largo de su vida, que no ha sido sencilla, pero sí se muestra muy agradecida del permanente e incansable apoyo de su familia. En esta línea, revela que, incluso, «mi madre dejó de trabajar para dedicarse a mí«, por lo que el sustento también se eleva hasta sus abuelos y sus tíos. No quiere dejarse a nadie atrás porque cada uno de ellos le ha brindado un valioso aporte de energía y cariño. Así mismo, presentar un síndrome de Down de forma congénita y convivir con él durante toda la vida para Mar es «normal». Así de transparente y de sencilla es su respuesta que, sin augurarlo, deja al descubierto su personalidad ante las circunstancias que le ha tocado vivir. «Cuando nace una persona con síndrome de Down parece que se te viene el mundo encima y que va a ser una carga, pero eso es por desconocimiento», explica. Es importante saber que este tipo de individuos «pueden salir adelante y tener sus vidas con el apoyo necesario: el de su familia«.
En este sentido, si Mar ha llegado a convertirse en la primera diputada con síndrome de Down en España es porque se ha confiado en su capacidad, como ella misma indica. Este colectivo «únicamente» necesita de unas herramientas para poder salir adelante y ser lo que ellos mismos quieran ser: «de qué sirve tener derecho al trabajo si no me das la oportunidad; de qué me sirve el acceso a la vivienda si tampoco me das la oportunidad«, detalla. Sin embargo, esta valenciana encontró en la política un buen refugio donde, poco a poco, se iba convirtiendo en una voz cada vez más autorizada en las Nuevas Generaciones -NNGG- del Partido Popular de Valencia, hasta el punto en el que el actual presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, le ofreciese la oportunidad de formar parte de la dirección ejecutiva autonómica del Partido como secretaria en el área de atención a personas con capacidades diferentes. De este modo, se evidencia uno de los titulares más llamativos que esta diputada del PP valenciano detalla a Tododisca: «Las personas con discapacidad también podemos asumir cargos de responsabilidad«.

Hoy, desde su escaño, Mar echa la vista atrás y muestra su perpetuo agradecimiento a las personas que le han ayudado a «estar aquí», afirma. Es un sentimiento de alegría y de felicidad, que las compagina con la responsabilidad que ostenta su cargo como diputada en Las Cortes de Valencia, aunque ejerce su trabajo «gustosamente» para ponerlo al servicio de los ciudadanos, especialmente aquellos que presentan una discapacidad y encuentran diferentes barreras para lograr la inclusión y la accesibilidad a determinados sectores, entre los que Galcerán destaca el empleo: «La mayor tasa de empleo la presentan las personas con discapacidad, especialmente las mujeres», hace referencia. Así mismo, Mar no deja lugar a dudas de que entró en el área de la política por mera «convicción«, creyendo que un mundo más justo es posible y reivindicando, defendiendo y fomentando los derechos de las personas con discapacidad, un colectivo que bien conoce y al que pertenece.
«Cuando alguien nace con síndrome de Down parece que se viene el mundo encima y que va a ser una carga, pero eso es por desconocimiento; las personas con discapacidad también podemos asumir cargos de responsabilidad».
Barreas «mentales y actitudinales»
Al igual que las reglas, los prejuicios están para romperse. Mar lo tiene claro y así lo demuestra a través de la firmeza, determinación y franqueza con la que habla. Bajo su visión, las principales barreras a la que se exponen el colectivo de la discapacidad son las «mentales y las actitudinales» instaladas en la sociedad, con especial hincapié en el síndrome de Down, aunque esta valenciana las hace extensible a cualquier otra lesión. De esta manera, Galcerán frunce el ceño y declara lo que debería pasar desapercibido, pero lamentablemente todavía sigue llamando la atención y ocupando espacios de información: «Al margen de la discapacidad, somos personas y merecemos el mismo respeto que quienes no la tienen; el síndrome de Down es una cosa, la persona otra completamente diferente». En esta misma línea, Francisco Tomás, médico experto en discapacidad y profesor de Medicina de la Universidad Católica de Valencia expone a la ‘Revista Adulta Síndrome de Down’ que «No hay que pensar en el síndrome de Down como una enfermedad, sino como una condición genética que hace que las personas tengan una serie de condicionantes a nivel físico y psicológico«.
Por tanto, la diputada del Partido Popular de Valencia es una firme defensora de separar la persona de la discapacidad para valorar qué capacidad tiene cada individuo y juzgarla en base a su rendimiento y aptitud, por lo que, incide, «tener síndrome de Down no significa qué puedes hacer o no puedes hacer; eso se demuestra cada día durante los 365 días del año». En este sentido, Galcerán es consecuente con sus palabras y afirma que la responsabilidad que ella ostenta es «amplia» y se limita a estar sentada en un escaño y es consciente de que, desde su posición «todo lo que hacemos va a influenciar a los ciudadanos de todas las edades». Mar se ha convertido en una figura pública referente y respetada por los votantes, a los que les ha demostrado que el esfuerzo no entiende de negocios y que lo único que vale es la valía de las personas para desempeñar un determinado trabajo, más allá de una discapacidad y demás etiquetas sociales.
«Al margen de la discapacidad, somos personas y merecemos el mismo respeto que quienes no la tienen. Tener síndrome de Down no significa qué puedes hacer o no puedes hacer; eso se demuestra cada día durante los 365 días del año».
Tras el derribo de esas «barreras mentales y actitudinales» a las que Mar hace referencia en varias ocasiones durante este reportaje, falta el siguiente escalón para lograr ser una sociedad lo más inclusiva posible «porque siempre se puede mejorar y perfeccionar algunos aspectos». La idea de Galcerán está muy definida y se hace palpable con un breve intercambio de mensajes sobre la temática de la discapacidad; ella no duda un ápice y su tono de voz es firme como si de una línea recta se tratase: «El problema de las personas con discapacidad es que no tenemos la oportunidad para asumir cargos de responsabilidad«, manifiesta. En su caso, la diputada alude al esfuerzo personal y a la ayuda incuestionable de su entorno familiar para haber logrado todo lo que ha obtenido en su vida, así como el reconocimiento de una sociedad que, en ocasiones, es cruel con las personas con discapacidad; pero también agradece la confianza a su formación política y al presidente de la Generalitat de Valencia por apostar por ella para otorgarle un escaño desde el catorce de septiembre de 2023.
«Influenciar» a las personas con discapacidad
«Tenía muy claro donde se cambian las cosas, donde se elaboran las leyes que iban a contribuir y a influenciar a las personas con discapacidad«. Tal vez, ese sea el motivo fundamental que instó a Mar Galcerán Gadea a introducirse en el sector de la política en España. Hoy, desde su escaño como diputada en el parlamento de Valencia por el Partido Popular de la comunidad tiene muy claro que debe trabajar, estando «en primera línea para influenciar», reivindicar y poner de manifiesto los derechos del colectivo de la discapacidad. Por tanto, todas las leyes que vayan dirigidas a la mejora, al bienestar y a la calidad de vida de las personas con algunas de estas lesiones incapacitantes deberán pasar el filtro de, quien mejor, individuos con discapacidad que ostentan un cargo de una responsabilidad que asegure la cabida y el sentido de la normativa. Mar es una de esas voces autorizadas.
A pesar de que Galcerán ya ha cumplido dos años con su acta de diputada en Las Cortes de Valencia, todavía reconoce que le cuesta creerse su desempeño profesional, a pesar de que lo ha conseguido por méritos propios y sin que nadie le haya regalado nada, más allá del apoyo y del cariño de su entorno familiar más cercano. Su pensamiento es el de «haber roto un techo de cristal«, deseando que, al igual que ella lo ha conseguido, puedan llegar más personas con discapacidad a puestos de responsabilidad social y política, siempre y cuando «se crea en ellos y le den la oportunidad» que merecen, valorando la persona y no la patología. No obstante, en ese hipotético escenario, Galcerán es firme partidaria de «separar a la persona de la política; creo que es lo mejor para tener un trato igualitario con el resto de diputados«. En su caso, por ejemplo, admite no haber sentido nunca el mínimo acto de discriminación por su situación personal, limitándose únicamente a trabajar en favor de la sociedad, con especial énfasis en la comunidad de la discapacidad.

‘Los valencianos pueden estar en buenas manos, Mar’: «eso espero, para ello trabajamos», afirma y sonríe esta diputada ante Tododisca. De hecho, revela que desde el Partido Popular de Valencia se está trabajando «en itinerarios de formación para, posteriormente, las personas con discapacidad puedan llegar y acceder al empleo«. Precisamente, el empleo es uno de los ejes principales y permanentes sobre el que gira la temática de la discapacidad debido a las amplias dificultades que supone encontrar un trabajo para este tipo de personas, especialmente en mujeres: «Es verdad que es un proceso lento, pero no quiere decir que no se consiga«. Finalmente, el próximo día 28 de octubre, Mar Galcerán Gadea celebrará su 28 cumpleaños, el segundo y medio como diputada de las Cortes de Valencia, aunque con el siempre trágico recuerdo de la DANA que asoló Valencia hace justo un año el día 29 del mismo mes.
«Soy partidaria de separar a la persona de la política porque creo que es lo mejor para tener un trato igualitario con el resto de diputados; trabajamos en itinerarios de formación para que las personas con discapacidad puedan llegar y acceder al empleo».
La persona, antes que la discapacidad
Es muy bonito hablar sobre los conceptos de inclusión, accesibilidad o sensibilidad, entre otros, y su puesta en escena en entornos con personas con discapacidad. Sin embargo, la teoría siempre vence a la práctica y pocas veces e ponen en marcha medidas y políticas que favorezcan la integración de este colectivo en la sociedad de una manera concisa y definida. «La inclusión va más allá; es estar presente y participar», explica Mar Galcerán, que reclama un mayor número de oportunidades para los individuos que presentan algún tipo de discapacidad bajo la premisa de «siempre mirar antes a la persona que la discapacidad» y juzgar la valía únicamente por sus aptitudes y actitudes, no por las lesiones o patologías que puedan presentar.
En esta línea, si es cierto que se está trabajando mucho «a nivel asociativo y de entidades» que tratan de sensibilizar y visibilizar la discapacidad para instalarlo como algo frecuente en la sociedad, con la idea de que pase ‘desapercibida’ entre los ciudadanos. Igualmente, Galcerán sí aplaude que se hayan acometido diversos avances en esta materia y no sea una situación similar a la que existía «hace cuarenta años»; aun así es consciente de que todavía queda mucho camino por recorrer para lograr una inclusión verdadera que englobe a toda la comunidad de «personas con capacidades diferentes«. Y nadie mejor para reivindicar estas medidas que una persona que lo ha padecido en sus propias carnes y que ahora batalla contra estos estigmas desde un escaño en Las Cortes de Valencia.
«La inclusión va más allá: es estar presente y participar; mirar siempre antes a la persona que la discapacidad. Hay que seguir trabajando y luchando, porque no todo está perdido».
Todos, con o sin discapacidad, tenemos derechos que no pueden ser obviados ni prohibidos. Y todos estamos exentos de oportunidades en cualquier aspecto de nuestra vida, pero que se acentúa en personas que sí presentan una determinada discapacidad. Para ellos, Mar Galcerán Gadea, primera diputada con síndrome de Down en España, les anima a «seguir trabajando y luchando, porque no todo está perdido«. Además, también les exige «creer en ellos mismos y que piensen que todo a lo que aspiren lo pueden conseguir». Esta es la historia de Mar, una mujer que ha hecho historia y ha sentado un precedente difícil de imaginar hace no mucho tiempo, pero que ella, con su esfuerzo y dedicación ha roto esa barrera mental de la que tanto ha hablado. Y lo va a seguir haciendo desde su escaño en Las Cortes de Valencia porque así se lo ha ganado.




