La pensión no contributiva por incapacidad también se conoce popularmente como pensión por discapacidad, debido a que para tener derecho a su percepción es preciso tener reconocida una discapacidad de, al menos, el 65%. Además, también es necesario cumplir con otros requisitos.
Aunque muchas personas lo desconocen, en este año 2026 es posible compatibilizar una pensión no contributiva de incapacidad con un trabajo. Eso sí, siempre que se cumplan con ciertas condiciones recogidas en la propia normativa de la prestación.
Compatibilidad de la pensión no contributiva de incapacidad y trabajo
Con la normativa actual, la pensión no contributiva de incapacidad es compatible, durante un periodo de cuatro años, con la realización de una actividad laboral. Dicha actividad laboral debe ser compatible con las limitaciones del pensionista. Además, no pueden implicar una modificación en la capacidad efectiva del ciudadano para desarrollar un trabajo.
En este año 2026, para que se pueda compatibilizar la pensión por discapacidad con un trabajo, es necesario que el ciudadano no cobre más de 16.003,20 euros al año en dicho empleo. «Si se supera dicha cantidad, la pensión se minorará para no sobrepasar el tope establecido», tal y como recuerdan los profesionales de ‘CampmanyAbogados’.
Puede darse el caso de que después de cuatro años de compatibilidad el ciudadano continúe desarrollando la actividad laboral. Si esto ocurre, se suspenderá el derecho a cobrar la pensión no contributiva de incapacidad.
«Una vez que el pensionista cese en la actividad laboral, se recuperará el derecho a la pensión, sin que se tengan en cuenta los ingresos derivados de esa actividad», aclaran desde el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO).
Gracias a la nueva normativa, las personas con discapacidad beneficiarias de una pensión no contributiva de incapacidad tienen la posibilidad de compatibilizar la prestación con un empleo durante cuatro años. Eso sí, con las limitaciones descritas previamente.
Complementos de la pensión por discapacidad
Además de compatibilizar la pensión no contributiva de incapacidad con un empleo, las personas perceptoras de esta prestación también pueden cobrar dos complementos económicos habilitados por el IMSERSO.
La pensión no contributiva de incapacidad está destinada a personas en situación de vulnerabilidad económica, que residen en España y que tienen una discapacidad igual o superior al 65%. Además, también es obligatorio tener entre 18 y 65 años de edad.
En 2026, con la revalorización del 11,4% aprobada por el Gobierno de España, el importe de la pensión no contributiva de incapacidad es de 628,80 euros al mes y de 8.803,20 euros al año. Supone una importante subida con respecto al año anterior.
Si la persona beneficiaria de esta pensión tiene reconocida una discapacidad igual o superior al 75%, también puede cobrar un complemento económico equivalente al 50% de esta cuantía. Es decir, un complemento con un importe de 4.401,60 euros al año en 2026. Este es uno de los complementos que se pueden percibir junto a la pensión por discapacidad.
El segundo complemento está destinado a personas beneficiarias de una pensión no contributiva de incapacidad que residan en una vivienda de alquiler. En este caso, el importe del complemento es de 525 euros anuales.




