Ricardo es un ciudadano español que trabajaba como autónomo en una pequeña frutería familiar. Después de superar un cáncer de estómago, ha necesitado acudir a la vía judicial para obtener el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente absoluta.
A través de sus redes sociales (@marinaalaminos), la abogada Marina Alaminos ha desvelado el caso de Ricardo, un trabajador que ha conseguido una pensión de incapacidad permanente absoluta en los Juzgados tras la denegación por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
Ricardo ha tenido que superar un cáncer de estómago
Este ciudadano trabajaba en una frutería y llevaba una vida medianamente normal, dentro de lo que su negocio le permitía. Sin embargo, un día todo se paró y comenzó la etapa más complicada de su vida: Le diagnosticaron cáncer de estómago.
«De esta abriendo su negocio cada día a las 6:00 horas de la mañana, Ricardo pasó a acudir casi cada día al hospital para recibir su tratamiento de quimioterapia. Tuvo que estar de baja laboral sin que nadie pudiese atender su negocio y viendo como el sacrificio de toda una vida se estaba esfumando», expone la abogada Marina Alaminos.
Después de muchos meses de tratamiento, de lucha y de días duros, Ricardo logró superar el cáncer de estómago. Los médicos le comunicaron que el cáncer había remitido, por lo que tanto él como su familia pudieron respirar tranquilos.
A pesar de ello, el cáncer le dejó secuelas muy importantes que le afectaron en su vida profesional y en su vida diaria. En todo este proceso de lucha, los médicos tuvieron que quitarle una parte importante del estómago.
Tras ello, cada comida le producía dolores y cada día sufría mareos. Además, todo lo que sufrió le generó deterioro cognitivo y le derivó en una gran depresión. El cáncer había quedado atrás, pero su vida ya nunca más volvería a ser la misma.
Incapacidad permanente absoluta para Ricardo
Las secuelas no solamente afectaron a la salud de Ricardo, sino que también provocaron que tuviera que cerrar su negocio. Un negocio que había levantado durante tantos años y que era el sustento para su familia. «No fue una elección, fue una consecuencia de un cuerpo que ya no respondía», manifiesta Marina Alaminos.
Después de agotarse su periodo de baja laboral, el Instituto Nacional de la Seguridad Social le denegó la incapacidad permanente. El argumento de la Seguridad Social es que Ricardo había superado el cáncer y que podía recuperar su vida normal, como si las secuelas no importaran.
Este ciudadano recurrió a la resolución del INSS, aunque obtuvo nuevamente la negativa por respuesta. Lejos de rendirse, Ricardo optó por acudir a la vía judicial para luchar para obtener una incapacidad permanente total.
Meses antes de la celebración del juicio, Ricardo acudió a la abogada Marina Alaminos solicitando que estudiara su caso. Esta abogada, especialista en incapacidad laboral, tuvo claro que Ricardo cumplía los requisitos no solo para una incapacidad permanente total, sino para lograr el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta.
«El deterioro cognitivo, los mareos, la falta de equilibrio… le impedían mantener la concentración, la continuidad y el rendimiento mínimo que exige cualquier profesión», argumenta Marina Alaminos.
Tras presentar los correspondientes informes médicos, el Juzgado ha condenado a la Seguridad Social y Ricardo ha obtenido el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente absoluta, con derecho a cobrar una pensión del 100% de su base reguladora.






