No es un lugar conocido especialmente por su visibilidad, aunque merezca toda la posible y un poco más. Hablamos del Aula Hospitalaria CHUS, un espacio ubicado en el interior de las instalaciones del Hospital Clínico de Santiago, en Galicia. Este habitáculo está repleto de fantasías, sueños y emociones de niños menores hasta los dieciséis años de edad, pero también de vías conectadas a las venas de los niños, medicación y pijamas de hospital, incluso con diagnósticos que empeoran y mejoran en función del día. Sin embargo, de lo que puede presumir este espacio es de estar lleno de bondad, aprendizaje y ganas de vivir la vida.
El Aula Hospitalaria CHUS, desde hace tres años, está dirigido por Maite Rey, quien sustituyó a Ruth, la anterior responsable y directora de este centro. En este espacio, la labor de los profesionales no sólo consiste en enseñar material didáctico, sino que también acompañan, sostienen y animan a estos pequeños ingresados. En definitiva, «son luz en un momento en el que cualquiera necesitaría un abrazo«, expone Christian Lucas, creador de contenido, en una publicación sobre este complejo hospitalario en sus redes sociales. Por tanto, este lugar ‘invisible’ para muchas entidades se entiende como un entorno en el que los niños y adolescentes que están hospitalizados siguen estudiando, aprendiendo, riendo y soñando, incluso en los días más difíciles.
Visibilidad y reconocimiento
Estas aulas realizan una labor absolutamente esencial para el bienestar de los menores ingresados durante su estancia hospitalaria, ayudando a adquirir conocimientos para tratar de seguir el mismo ritmo académico que sus compañeros, que lo hacen desde las clases del colegio. Sin embargo, el reconocimiento a esta inconmensurable labor todavía es escaso por la ausencia de visibilidad, como si trabajaran «en silencio» para no desviar el foco de la atención. No tienen el apoyo que merecen. Incluso, detalla el creador de contenido Christian Lucas, «muchas veces ni siquiera los propios colegios o la administración pública saben lo importantes que son, así que ponte las pilas y apóyanos».
Cada año, alrededor de unos setenta niños, comprendidos en una edad entre los cero y los dieciséis años, llegan a este centro hospitalario CHUS, donde son atendidos por Maite Rey, directora, y Natalia Fernández, que se encarga de atender a los alumnos de secundaria. Así mismo, en declaraciones a ‘La Voz de Galicia’, la directora de este espacio afirma que «tenemos niños que llevan un año ingresados porque no son capaces de comer ; otros, porque padecen leucemia. Ahora hay muchos casos de salud mental. No logran ir a su colegio y acaban haciendo el proceso de readaptación a través de nosotros». En cualquier caso, el material y la evaluación de cada alumno siempre corre a cargo del colegio donde el menor esté matriculado.
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«Todos estos niños se merecen una educación y un seguimiento escolar; necesitan apoyo y cercanía», subraya una trabajadora en prácticas de este Aula Hospitalaria CHUS en declaraciones a Christian Lucas. No obstante, la directora del centro también lamenta que «tenemos muchas carencias» por la disparidad de edades con las que trabajan: «pueden haber un niño de dieciséis años y otro de seis, que no necesitan el mismo material», destaca. Por tanto, asegura que «todo lo que pueda venir por parte de las administraciones o asociaciones externos» será bienvenido, siempre pensando en el bienestar y en mejorar las capacidades de todos los pequeños guerreros que se encuentren hospitalizados en este espacio del Hospital Clínico de Santiago.
Inclusión, atención y diversidad
Los profesionales que trabajan en este Aula Hospitalaria CHUS son conscientes de que el papel que tienen sobre los niños es de una importancia notable, pero admiten que «estar aquí te pone los pies en la tierra y te ayuda a relativizar tus problemas», detalla Maite Rey, directora del centro, en una entrevista a ‘La Voz de Galicia’. No obstante, la propia gerente informa que lo más importante de este espacio no es el contenido que se trata de divulgar a los pequeños pacientes hospitalizados, sino que los verdaderos protagonistas son los niños, algo que echa de menos en el sector educativo, donde «el el niño deja de ser el protagonista de su propio aprendizaje«.

Finalmente, desde esta entidad recuerdan la importancia de recalcar tres conceptos claves: inclusión, atención y diversidad. La línea de trabajo es muy sencilla y está marcada por el «respeto hacia los alumnos». Por tanto, la directora del Aula Hospitalaria CHUS defiende que «cuando entras aquí debes quererlos, que se sientan cómodos y seguros. Que sepan que van a tener a una persona al lado que va a pelear por ellos hasta el infinito y más allá. Que sepan que eres su acompañante, su facilitador, su guía, que vas a marcarles un camino y caminar con ellos», recoge ‘La Voz de Galicia‘. Por tanto, cuantos más apoyos tenga este centro, más niños podrán seguir aprendiendo y sintiéndose parte de la vida, aunque estén luchando desde una cama de hospital.




