Daniel Millán es una voz autorizada para hablar sobre el Trastorno de Espectro Autista. Es licenciado en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid y desde hace más de veinte años está dedicado al trabajo con personas con autismo de todas las edades y a la psicología clínica en general, como describe en su propia página web. Su porfolio y carta de presentación permiten augurar un gran desempeño en el área del TEA, como así demuestra su puesto como Director General y máximo responsable técnico de la Asociación de Padres de Niños Autistas de Badajoz, donde llevó a cabo terapias innovadoras, como la creación de grupos de terapia para los niños con diagnóstico de Asperger, la inserción de programas de desensibilización y la creación de herramientas de detección para pediatras y otros profesionales de la salud.
Así mismo, bajo la perspectiva y la mirada de este profesional, «ser autista en este mundo no es difícil por el autismo, sino por el entorno» que, según indica Daniel Millán, genera un «contexto que te exige camuflarte, disimular y adaptarte constantemente para que te consideren ‘adecuado’«. A través de sus redes sociales, este psicólogo clínico, especializado en Trastorno de Espectro Autista, muestra la realidad de las personas con autismo, trasladando su sentir y siendo capaz de dar en la tecla en cada afirmación que promueve; para ello, en primer lugar, ha tenido que conocer de primera mano el comportamiento de cada uno de estos individuos para estudiar sus pensamientos y actitudes en cada momento, así como averiguar de qué manera se puede prestar ayuda para mejorar su bienestar y, por ende, calidad de vida.
La barrera del desconocimiento
«El ser humano tiene la tendencia a estigmatizar como erróneo todo lo que no es común a la gran mayoría«, afirma Daniel Millán como filosofía de trabajo. De este modo, este comportamiento ‘diferente’ y alejado de lo neurotípico se tilda como enfermedad o trastorno, de modo que «con este examen injusto toda forma de pensar y de procesar diferente se verá condenada al fracaso«. Según Millán, a lo largo de la historia, la población y el colectivo del autismo se ha enfrentado a un permanente muro infranqueable, sustentado por una teoría que no se aleja de la realidad, acompañada de una notable ausencia de inclusión, empatía y accesibilidad hacia esta comunidad: «Si no eres capaz de adaptarte a la sociedad, te excluyo de ella«.
El testimonio de Daniel Millán es realmente enriquecedor, al mismo tiempo que revelador sobre el sentir de quienes presentan esta condición intelectual. Continúa argumentando que «mientras se siga manteniendo el arquetipo de autismo como enfermedad, o en su forma más diluida: trastorno, habrá quienes busquen el camino fácil: erradicarlo o apartarlo». Por este motivo, «sólo desde la concepción del autismo como una neurodivergencia podremos ayudar a cambiar el concepto que se tiene del mismo. Y esta transformación conceptual pasa por cambiar el mundo, y no a las personas en el espectro», destaca. Por tanto, Millán expresa en sus redes que, para él, clave no está en «enseñar a adivinar”, sino en «reducir la ambigüedad, ofrecer señales claras y respetar los tiempos de procesamiento».
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Así mismo, también hace referencia a la importancia del entorno que rodea a las personas con autismo, valorando que cuando este contexto es comprensible, «la capacidad de conectar, comprender y empatizar aparece sin dificultad añadida». En consecuencia, el colectivo que integra el Trastorno de Espectro Autista, como cualquier discapacidad, también debe hacer frente a numerosas barreras, tanto físicas, mentales y actitudinales para lidiar con ellas y tratar de vivir en las mejores condiciones posibles, aunque ese hecho sea más una utopía que una triste realidad. En cualquier caso, Daniel Millán estima que «la mayor barrera es el desconocimiento» sobre esta condición de autismo.
Un mundo que no entiende el autismo
Las redes sociales de Daniel Millán son una permanente lección y aprendizaje sobre el autismo, una condición que afecta notablemente las conductas de quienes lo presentan y que debe ser tratado y comprendido como tal. De esta manera, expone que cuando una persona con Trastorno de Espectro Autista recibe apoyo real y transparente, como «acompañamiento que respete su ritmo, entornos más predictibles, comunicación clara, espacios sensorialmente no agresivos», la calidad de de vida de este paciente cambia de forma radical, y «no porque cambie ella, sino porque cambia el contexto». De este modo, Millán puede deducir que «lo duro no es ser autista; lo duro es sobrevivir a un mundo que aún no entiende el autismo«.
Por otro lado, continúa Millán, a pesar de que «hablamos cada vez más de inclusión, muchas personas autistas siguen encontrando barreras enormes en el entorno laboral«. Esto no se debe a una falta de capacidad, «sino porque la mayoría de trabajos están diseñados pensando en un funcionamiento neurotípico». De hecho, los datos respaldan esta teoría: la tasa de empleo en personas autistas es muy baja y, entre quienes sí están trabajando, la mayoría no recibe las adaptaciones que necesita. Esto, directamente, repercute y afecta a los trabajadores, quienes sufren cuadros de más estrés, ansiedad y renuncias forzadas, concluye Daniel Millán, psicólogo clínico especializado en autismo.




