La de Amy Purdy es de las experiencias más complejas a las que una persona puede hacer frente. Era una niña joven, con sueños, aspiraciones y metas por delante que se desplomaron sin poder augurar el desenlace final. Todo comenzó con un fuerte cuadro gripal que derivó en estado de shock séptico. La enfermedad iba a provocarle una discapacidad. Pero no iba a poder con su vida.
Amy tenía diecinueve años cuando comenzó con un malestar general que le hizo acudir a urgencias del hospital. Durante ese trayecto, sufrió una insuficiencia respiratoria y multiorgánica que le provocó pérdida de circulación en las extremidades. Las posibilidades de sobrevivir no llegaban «al dos por ciento», según explica hoy la propia paciente. Lo consiguió.
Los médicos le indujeron al estado de coma para tratar de luchar por su vida, comenzaron las transfusiones de sangre y le extirparon el bazo, que estaba roto. Así mismo, tras una serie de pruebas, los doctores encontraron el motivo de aquel estado de extrema gravedad: meningitis meningocócica, una infección bacteriana de la sangre altamente mortal.
Cómo ‘levantarse’ pese a no tener piernas
Aquella fatídica infección llevó a Amy Purdy a recibir una noticia que jamás hubiese querido escuchar: debían amputarle las dos piernas por debajo de la rodilla. No le quedó más remedio que aceptarlo porque era la única manera de poder salvar su vida. Igualmente, unas semanas antes de su cumpleaños, su padre le donó un riñón, haciendo historia como el primer trasplante renal laparoscópico en el estado de Nevada, en Estados Unidos.
Ese fue, exactamente, el punto de partida de la nueva vida de Amy: «La gente me pregunta cómo me mantuve tan positiva, pero, ¿cómo no serlo cuando hay tanto por lo que estar agradecido?», indica la misma Purdy. Ha logrado conseguir cotas «que incluso quienes tienen ambas piernas tienen dificultades para alcanzar«. Entre estos hitos se sitúa el regreso a las pistas para competir en snow, una de sus grandes aficiones.
Tal es su pasión por este deporte que fundó la Asociación ‘Adaptive Action Sports’, que abrió las puertas a personas con discapacidad, permitiéndoles participar en deportes de acción, principalmente el snowboard. De hecho, debido a esta iniciativa, esta práctica se incluyó en los Juegos Paralímpicos de 2014, y la propia Amy hizo historia al ganar la primera medalla de bronce para el equipo americano.
Ver esta publicación en Instagram
Esta historia, repleta de admiración, respeto a sí misma y compromiso no se limita únicamente a las pistas, a pesar del amplio palmarés de Amy. También se hace extensible a la interpretación, a la pasarela de moda, al baile, a la divulgación de la discapacidad y a convertirse en una popular oradora motivacional: «La vida se trata de aceptar todas las partes, incluso las difíciles«, detalla Purdy.
Por tanto, la meningitis meningocócica de Amy le arrebató las dos piernas y le hizo cambiar la perspectiva sobre la vida siendo una adolescente. Pero no pudo quitarle la vida ni las ganas de vivir, convirtiéndose en una inspiración para millones de personas en todo el mundo, rompiendo barreras y «demostrando el poder de la creatividad y el espíritu humano«.
«No importa lo que pases. Todo estará bien»
De la dura -durísima- batalla de Amy Purdy frente a la meningitis apenas se pueden extraer cosas positivas, pero la que sí se puede sacar es la más importante de todas: ha ganado la vida cuando las probabilidades rozaban el dos por ciento, según la gravedad de la paciente y la teoría de los médicos.
Es cierto que ha sufrido la pérdida de sus dos piernas y ha sido trasplantada de un riñón. Pero es, precisamente, estas experiencias la que le han permitido divulgar su mensaje, visibilizar la discapacidad y convertirse en una popular speaker y conferencista internacional. La vida de Amy merece ser contada.

«Cuando perdí mis piernas y casi mi vida, me visualicé de pie en el escenario hablando a una audiencia, compartiendo el mensaje ‘No importa lo que pases, todo estará bien‘». Lo ha podido trasladar a millones de personas y familias en todo el mundo que han sido conscientes de la necesidad de relativizar problemas y tomarse la vida con la seriedad que merece, guardando siempre un hueco para la risa, la felicidad y la familia.
Finalmente, tras su retirada del deporte, Amy Purdy continúa «compartiendo su amor y legado en el deporte al ayudar a otras personas con discapacidades a sobresalir en el snowboard a través de su organización», explica su propia página web. Tal es su relevancia social que sus primeras publicaciones escritas se convirtieron rápidamente en un éxito de ventas del New York Times y se han publicado en todo el mundo en diez idiomas.




