El reparto de una herencia siempre es un momento familiar difícil. Todo parte con la pérdida de un ser querido, y a partir de esa premisa, cualquier gestión que haya que llevar a cabo, por lo general va a ser complicado. Más aún cuando se trata de «adentrarse» de algún modo en todo lo que el fallecido ha dejado atrás. Sin embargo, es un proceso al que sí o sí debe hacerse frente, por lo que lo mejor es no solo estar preparados, sino en la medida de lo posible, dejarlo todo preparado para los que se quedan.
Y es que existe la opción, conociendo del mal trago que supone este trámite, de dejar todo medianamente preparado para facilitar el proceso a los herederos. ¡Ojo! Facilitarlo, lo cual no significa que no siga siendo complicado. Pero, ¿Cómo se puede facilitar este camino? Una de las opciones es hablando con los herederos, haciéndoles partícipes de tus intenciones y de lo que quedará como herencia. También existen herramientas legales como el testamento, muy útiles en estos casos.
Cómo evitar conflictos familiares
Como ya hemos adelantado, el reparto de la herencia es un trámite complicado por la parte emocional que arrastra. Sin embargo, hay algo que lo puede hacer aún más difícil: Las disputas familiares. La práctica jurídica demuestra que en más ocasiones de las que nos imaginamos, las familias se rompen por culpa de una herencia. Un hecho complicado y que en la medida de lo posible, debemos evitar anteponiendo esas relaciones a cualquier reparto.
Sin embargo, esta afirmación es en hechos reales, una utopía. Siguen ganando las disputas casi siempre por un mismo motivo: No estar de acuerdo en el reparto de la herencia. Pero, ¿Hay algún tipo de método para evitar este tipo de conflictos? Lo cierto es que no hay nada que lo evite al cien por cien, sin embargo, como ya hemos adelantado, suele ser eficaz que el causante haya dejado preparado este camino mediante un testamento.
Como hemos dicho, también ayuda si ya se ha informado a los herederos de lo que sucederá cuando fallezcamos, es decir, siempre previsión. No obstante, los expertos en sucesiones indican que hay un tercer factor que suele ser determinante para evitar conflictos familiares por una herencia: Resolver este trámite lo antes posible. Cualquier gestión tras el fallecimiento, es más conciliador que si se dejan pasar los meses, pues el tiempo, enfría los sentimientos y por desgracia, alienta las disputas.
Reparto de la herencia entre hermanos
En cualquier caso, la legislación española tiene bien definido cómo debe ser el reparto de una herencia entre los herederos. Más aún, si es entre hermanos. E este sentido, existen dos posibilidades, que sea una sucesión en la que exista testamento, o que este no exista. Cabe señalar, que en España no es obligatorio la realización de un testamento, por lo que la ley contempla la forma de realizar el reparto a falta de este documento, lo que no significa, que sea interesante hacerlo.
Si no existe testamento, la legislación española contempla lo que denomina como herederos forzosos. En este sentido, si se trata de un caso en el que ha fallecido uno de los progenitores, los primeros en heredar son los hijos. Por tanto, entre hermanos, no debería haber conflictos ya que el reparto en estos casos está establecido a partes iguales entre los mismos.
En el caso de existir testamento, es porque el causante ha dejado su voluntad establecida, la cual, debe respetarse. Legalmente se respeta, pero es que voluntariosamente, también es más fácil de respetar. En este caso, el testador tiene una libertad limitada para repartir la herencia, pues los herederos forzosos, en este caso, los hijos, están protegidos por ley. De este modo, el reparto debe quedar establecido de la siguiente manera:
- Legítima. Parte de la herencia que se reparte a partes iguales, en este caso, entre los hijos.
- Tercio de mejora. Es también para los hijos, pero de la forma que el testador hay determinado.
- Tercio de libre disposición. Es el testador quien determina a quién quiere dejar esta parte de su legado.




