Marta Casado es una permanente demostración de fuerza, superación y determinación ante la vida. Una vida que no le ha puesto las cosas especialmente sencillas, a pesar de su juventud. También es un ejemplo de adaptación ante las circunstancias que le han tocado vivir, siempre acompañada de su imborrable sonrisa.
Esta joven con discapacidad es una «superviviente de un osteosarcoma«, como ella misma explica en su descripción de redes sociales. Se trata de un tumor maligno del tejido óseo que le provocó la pérdida de su pierna izquierda cuando únicamente tenía 16 años de edad y toda una vida por delante.
A raíz de ese momento, Marta ha tenido que ir sorteando obstáculos y barreras que se han presentado delante de ella, pero que no ha dudado en esquivar de la mejor manera posible. No vive sin una pierna, sino que vive con una pierna. Logró superar la enfermedad, a pesar de tener secuelas y cicatrices que siempre le recordarán aquel fatídico día 7 de octubre de 2014.
El superpoder de Marta Casado andando con muletas
Como si de una verdadera heroína se tratase, Marta Casado ha ido desarrollando técnicas y trucos para adaptarse a esa vida a la que se enfrenta desde el diagnóstico de osteosarcoma y posterior amputación de la pierna izquierda. Su último descubrimiento ha sido mostrar el «superpoder» que ha adquirido para transportar cosas mientras anda con muletas.
Mediante su perfil de redes sociales, Casado ha querido compartir este mecanismo, que le sirve para no dar varios viajes de ida y vuelta a la hora de transportar objetos desde un lugar a otro. Incluso, corteando a su mascota Flavi como si de un badén se tratase. Es una recomendación «por si algún día os toca ir en muletas«, avisa Marta.
Esta joven con discapacidad muestra que hace uso de dos cosas fundamentales. En primer lugar, desvela un bolso de grandes dimensiones, que se cuelga en el cuello a modo de bandolera, y que en un principio se compró para transportar a Flavi. No obstante, ahora le sirve para meter todo tipo de cosas e ir «de una habitación a otra» en un único trayecto.
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También hace gala de un albornoz, que lo usa «principalmente para transportar el café» con un talento innato para no derramar ni una gota en el suelo. Marta se ata la prenda fuerte a la cintura e introduce el vaso en uno de sus bolsillos laterales, sin que esté lleno hasta arriba para evitar que se salga con el zarandeo del cuerpo: «De momento no ha habido derrames y yo espero que siga así«, avisa y bromea Casado.
Del mismo modo, Marta enseña cómo transporta su Ipad, incrustado entre «la axila y la muleta» debido a su preciso tamaño. Finalmente, también es capaz de «llevar cosas en las manos a pesar de ir con las muletas» por casa; señal de que Marta ha desarrollado un «superpoder» a raíz de su discapacidad que le ha permitido adaptarse y sonreír a una nueva vida que tiene por delante.
Empatía con las personas con discapacidad
A lo largo de su enfermedad, a la que ha logrado sobrevivir, Marta Casado ha podido comprobar desde su rol de persona con discapacidad la ausencia de empatía que existe por parte de la sociedad respecto al colectivo al que y forma parte, algo que no duda en reclamar y en exponer.
«La sociedad debería ponerse en el lugar de todas las personas con discapacidad y darse cuenta de que si ellos estuvieran en nuestra posición también les gustaría que los sitios a los que van estuvieran adaptados o que no les miraran de manera extraña por ser como son», indica Marta en declaraciones a Ossur.
También reconoce que » el caso de que una persona se te quede mirando por llevar una prótesis» puede ser comprensible al ser algo ‘novedoso’ y alejado de lo habitual, pero estima que «hay algunas miradas que superan un límite y que son de personas que nunca se han puesto en nuestro lugar».
Como conclusión, Marta Casado admite que ser portadora de una prótesis como respuesta a una amputación de su pierna izquierda ha tenido un impacto positivo «en casi todos los aspectos de mi vida», destacando la forma de ser y la personalidad que ha adquirido. También le ha obligado a valorar el poder caminar a pesar de no tener una extremidad inferior, insiste esta joven superviviente de un osteosarcoma cuando era una niña.




