La inclusión es una de las palabras más potentes en lo que respecta al colectivo de la discapacidad. Es un concepto lleno de significado y que abarca numerosas situaciones en las que, lamentablemente, todavía brilla por su ausencia. Al igual que ocurre con la accesibilidad, de amplitud y carácter universal.
Sin embargo, el fomento de actitudes y los comportamientos que adopta Ale Gutiérrez nos acercan un poco más a pensar que el día que la inclusión y la accesibilidad de las personas con discapacidad esté cada vez más cerca. Tal es así que lo ejemplifica a través de su hijo Rix, un pequeño con autismo.
Mediante las redes sociales, esta madre comparte su «día a día» y habla, sin filtros de la «neurodivergencia y de la maternidad real«. En esta ocasión, ha querido mostrar una publicación con motivo de la fiesta del cuarto cumpleaños de Rix, donde familia y amigos del pequeño con Trastorno de Espectro Autista -TEA- han dado una lección sobre qué es la inclusión.
La inclusión, el mejor regalo para Rix
La fiesta de cumpleaños de un niño que va a soplar las velas por cuarta vez en su vida suele ser sinónimo de jaleo, alboroto y ruido en cualquiera de sus facetas. Niños gritando por un lado y jugando a la pelota por el otro. Sin embargo, los más pequeños de la casa también demuestran que son capaces de mantener la compostura cada vez que la situación lo requiere.
En este sentido, como se ha podido ver a través de las redes sociales de Ale Gutiérrez, los compañeros de escuela de Rix han hecho un ejercicio de conciencia para fomentar la inclusión de Rix en su propia celebración y no hacerle sentir mal ni herir sus sentimientos o emociones.
«Es común que los niños con autismo tengan hipersensibilidad sensorial, y en el caso de Rix, las mañanitas lo abruman mucho», subraya Gutiérrez en su publicación. Por ello, en el momento en el que Rix se disponía a soplar las velas, rogó un favor muy especial al resto de asistentes a este evento para que no fuese de una «manera abrumadora» este festejo de cumpleaños.
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Al cantar el popular ‘cumpleaños feliz‘ previo a soplar las velas -‘Las mañanitas’, en esta ocasión’- Ale Gutiérrez pidió a los pequeños que cantaran esta canción en voz baja: «Fue increíble ver a 30 niños bajar la voz, y cantar una canción que acostumbran gritar, para que su amigo la pasara bien«.
Este gesto ha llenado de orgullo a los padres de Rix, quienes desvelan que «a veces necesito este recordatorio: estamos haciendo algo bien». Sólo educando desde edades tempranas, corrigiendo y fomentando comportamientos inclusivos se podrá entender una sociedad que apueste, de verdad, por la inclusión.
La inclusión sí es posible
En base a esta peculiar celebración de cumpleaños de Rix, un pequeño de cuatro años con un diagnóstico de autismo, su madre, Ale Gutiérrez, ha reivindicado que la inclusión sí es posible: «Si nos esforzamos, si la enseñamos desde chicos, si respetamos a nuestros compañeros y celebramos sus diferencias».
No obstante, también sabe que alta un largo camino por recorrer antes de poder festejar que, por fin, somos una sociedad plenamente inclusiva. Para ello, primero, hay que querer serlo de forma activa: «No podemos dejar de hablar de inclusión, hasta que las cosas cambien», indica Gutiérrez.
Finalmente, para lograr esas «cosas cambien», la madre de Rix hace referencia a la «representación» de figuras que simulen personas con diferentes capacidades, con el objetivo de normalizar la discapacidad y otorgarle a este colectivo el reconocimiento y la cabida que por supuesto tienen en este mundo y en todas las áreas de la sociedad.




