A raíz de un traumatismo en un dedo de su mano izquierda, en el que sufrió una fractura, Juan Tequen fue diagnosticado con el síndrome de Sudeck o síndrome de Dolor Regional Complejo, como también se le llama. Esta enfermedad tiene un doloroso recorrido, que ha instado a este paciente a aseverar que no se la desea «ni al mayor enemigo que tenga».
El descanso es nulo para quienes viven con el síndrome de Sudeck; la sensación de dolor se extiende por todo el cuerpo, sin apenas excepción; las noches sin dormir, por su parte, se prolongan en el tempo. Este cóctel de emociones también influye en la salud física y mental de quienes padecen la enfermedad y sus familias.
La fractura de esa falange de la mano izquierda de Juan derivó en permanentes sudores y «dolores enormes» que retaban a Juan a hacer una vida distante de la que estaba acostumbrado hace sólo diez meses, cuando empezó a manifestarse los primeros síntomas de la enfermedad de Dolor Regional Complejo, que se identificó mediante una gammagrafía.
Juan, paciente del síndrome de Sudeck
De acuerdo con la Asociación Española de pacientes con síndrome del Dolor Regional Complejo, el síndrome de Sudeck se define como «un trastorno crónico caracterizado por dolor intenso y duradero, generalmente en una extremidad, que suele ocurrir después de una lesión, cirugía o inmovilización prolongada«. Juan sabe bien de lo que habla.
«Fatal» y «horroroso». Esos dos adjetivos son los que usa Juan para describir los síntomas del síndrome de Sudeck. Para él, «es una enfermedad que no se la deseo a nadie«, incide en esa idea. Le ha arrebatado la calidad de vida debido a que el dolor se le ha extendido «de la mano hasta el hombro«, aunque este última extremidad, a la tercera infiltración, «parece» haberse recuperado.
Es una enfermedad que tiene un pronóstico complicado a nivel del dolor, como el caso de Juan; no obstante, él cuenta la fortuna de que, en su caso, «me está remitiendo«, porque existen escenarios en los que la cura puede no llegar: «Hay muchísima gente a quien el dolor no le remite nunca«, explica este paciente.
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El testimonio de Tequen sobre el síndrome de Sudeck permiten deducir las fuertes dolencias que ocasiona en cada persona que lo padece, robándole el descanso y el sueño e invitándole a gozar de una nula calidad de vida y bienestar. Es un proceso «desesperanzador», pero que ya cuenta con un «tratamiento especializado«, que está haciendo que su dolor remita.
No obstante, es importante subrayar que «no todos los casos son iguales, pero el acompañamiento profesional es clave para recuperar la calidad de vida«, como citan desde ‘Mivi Salud’. El objetivo es la recuperación completa del paciente, aunque no siempre se puede prometer debido a la variabilidad de la enfermedad.
Síntomas y factores de riesgo
De acuerdo con los datos facilitados por la Asociación Española de pacientes con síndrome de Sudeck, esta enfermedad «afecta aproximadamente a 5-26 personas por cada 100,000 anualmente, siendo más común en mujeres entre 40 y 60 años». Así mismo, está asociada a una serie de factores de riesgo que facilitan su desarrollo.
La entidad estima que la enfermedad «surge de una respuesta anormal del sistema nervioso tras lesiones o inmovilización prolongada». Por ello, «los factores de riesgo incluyen fracturas, cirugías, falta de movilidad y condiciones nerviosas previas».
Mientras, la sintomatología del síndrome de Sudeck se asocia a cuadro de dolor intenso, sensibilidad extrema, cambios en el color y temperatura de la piel, hinchazón, sudoración y rigidez en la extremidad afectada, como detalla la Asociación española. Por ello es primordial comenzar el tratamiento «tan pronto como se diagnostique la enfermedad para reducir el dolor y prevenir la progresión».
Al ser una enfermedad dolorosa, el síndrome de Sudeck también requiere de sesiones de rehabilitación, terapia física y ocupacional que sirvan de ayuda para «mejorar la movilidad, reducir la rigidez y fortalecer la extremidad afectada», relatan los expertos en esta materia.




