El 5 de junio de 2025, a Xisco Quesada le diagnosticaron un cáncer de páncreas en estadío IV con metástasis en el hígado, es decir, la enfermedad se había reproducido en este órgano, lo que reviste una mayor gravedad de su situación: «Si va bien, podemos paralizarlo y alargar esto unos meses«, le comunicaron los médicos.
La esperanza de vida de este joven, que en el momento de su diagnóstico tenía 28 años y toda una vida por delante, no es alta. Incluso, lleva un mes sin poder ver ni abrazar a sus hijos debido a que se encuentra en situación de aislamiento porque la única opción que manejaban los doctores era «dejarme ir«. Pero sigue aguantando y peleando por su vida.
El cáncer de páncreas es uno de los tumores más agresivos, cuya recuperación se antoja muy difícil y con una posibilidad de vivir tras su detección menor del diez por ciento pasados cinco años. No obstante, Quesada sigue plantándole cara a la enfermedad, aunque para seguir haciendo este ejercicio de supervivencia necesita financiación.
La batalla de Xisco Quesada frente a un cáncer de páncreas
Todo comenzó con un intenso dolor de barriga que se asemejaba a un cuadro de gastritis, como explica el propio Xisco Quesada en sus redes sociales, donde ha anunciado la enfermedad que padece y ha detallado su tratamiento y manera de afrontar ese cáncer de páncreas, que se ha reproducido en el hígado.
Luego dijeron que podría ser «una sobrecarga del core debido al esfuerzo del deporte y del trabajo». Entonces se sometió a analíticas y a una ecografía abdominal, pruebas que revelaron la presencia de un tumor en el páncreas, que hizo metástasis en el hígado «y no se puede operar», como le comentaron los médicos.
El mundo se le cayó encima con 28 años y dos hijos en el mundo. Le ingresaron en el hospital, con el tiempo jugando en su contra, para comenzar «una quimioterapia urgente, de inmediato«. En ese instante, Quesada se dio cuenta «de que acababa de morir; pero, irónicamente, desperté. Desperté de verdad«.
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Por ello quiere lanzar un mensaje de reivindicación ante la vida. De cómo revelarse para hacer «que tu vida valga la pena«, aunque también admite que agradece cualquier tipo de ayuda o de consejo para seguir afrontando una enfermedad de este calibre, que ya ha puesto su vida en riesgo y le hace estar sin poder ver ni abrazar a sus hijos ni a su mujer, a quien le pidió matrimonio en el mismo hospital.
Por tanto, después de escuchar aquellas palabras que pronunciaron los médicos -«cáncer de páncreas con metástasis en el hígado«, Xisco asevera que, justo ahí, entendió «que todo podía cambiar de un momento a otro«. Ahora sigue viviendo, porque «mientras hay vida, yo sigo«, pero para ello necesita ayuda y financiación para costear sus tratamientos.
Ayuda para financiar los tratamientos de la enfermedad
«He intentado costearlo todo entre mi familia y yo, pensando que lo que había conseguido reunir sería suficiente para los tratamientos y los impuestos que tenía por delante», indica Xisco Quesada en redes sociales, donde ha emitido este comunicado. Sin embargo, esa posibilidad no ha sido así por los elevados costes.
Del mismo modo, el propio Quesada ha expuesto que lleva ingresado en el Hospital desde el día 21 de noviembre -más de dos meses-. Como consecuencia, también indica un contratiempo que ha sufrido: «Mi hígado se fue atascando de metástasis y tuve que buscar soluciones fuera de mi isla, porque por protocolo ya no había más opciones y prácticamente solo podían dejarme ir«.
No obstante, se ha aferrado a la vida, a sus hijos y a su mujer. Aunque la realidad es dura: es «Estos tratamientos ya me han supuesto todo el dinero que tenía, más el que mi familia ha podido aportar para ayudarme», revela También le ha hecho gastar «incluso el que tenía guardado para impuestos».
Por tanto, todo el dinero que recaude Xisco irá destinado a continuar con los tratamientos de la enfermedad «hasta que pueda salvarme y volver a casa«. En el peor de los escenarios, detalla, esa cantidad la repartirá entre una «asociación que investigue curas para esta enfermedad, para que otras personas no tengan que pasar por lo mismo» y su propia familia, que está siendo un pilar fundamental en este proceso.




