Su nombre es Andrés Martín, aunque él mismo se presente como ‘Andy’. Mediante su papel de paciente de síndrome de Moebius, este joven es un fiel divulgador de la discapacidad, una misión que la cumple bajo el estándar de la normalidad, la sensibilidad y, por supuesto, la visibilidad.
En esta ocasión, en su perfil de redes sociales, Martín ha querido desmentir cinco mitos que existen en torno al síndrome de Moebius, una enfermedad que él mismo padece y que le quiere otorgar el reconocimiento que merece a través de su propio diagnóstico.
Así mismo, ‘Andy’ trabaja para «cambiar la perspectiva de la realidad» de tantas personas que viven ajenas a la discapacidad. Lo hace -y lo logra- compartiendo contenido sobre esta temática y poniendo encima de la mesa los problemas a los que se enfrenta este colectivo. Hablando sin reparo, sin filtros y desde la más absoluta normalidad.
Cinco mitos sobre el síndrome de Moebius
Como indica la Fundación Síndrome de Moebius, esta realidad se entiende como «una forma de parálisis facial combinada con parálisis ocular hacia afuera y hacia los lados». Por ello, las personas con esta patología no pueden, por regla general, «realizar expresiones faciales, como sonreír, fruncir el ceño, entrecerrar los ojos o parpadea». Además es de carácter congénito.
En este sentido, Andrés Martín, divulgador de la discapacidad, ha desmentido cinco mitos que existen alrededor del síndrome de Moebius, una enfermedad que él mismo padece. En primer lugar, insiste en que «no es cierto que no tengamos sentimientos; sí que tenemos, pero por la cara no los podemos transmitir». Sí lo hacen con el resto del cuerpo debido a esa parálisis facial que manifiestan.
Del mismo modo, destaca que «tampoco somos personas frías y distantes«, pero entiende que pueda dar «esa sensación» como causa de la parálisis facial -«Otra vez la cara«, bromea Andrés. También desmiente que «las personas Moebius» no puedan realizar actividades físicas.
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De esta manera, «aunque tengamos el estereotipo de discapacidad cognitiva, la gran mayoría, nuestra única discapacidad es física«. Finalmente, Martín aclara que no se trata «de un síndrome hereditario«, aunque lo cierto es que no sabe el origen ni la procedencia de esta patología.
Y como ‘mito extra’, Andrés quiere esclarecer que las personas con esta discapacidad sí «pueden hablar y comunicarse», tal y como él mismo lo hace, a pesar de la leyenda que existe en torno a este síndrome. Nada mejor para divulgar la discapacidad que hacerlo con la naturalidad con la que lo hace ‘Andy’.
Felicidad y discapacidad
La vida de Andrés Martín está íntimamente ligada a la discapacidad. Tanto por su propio diagnóstico y realidad como por su rol de divulgador de esta realidad que está presente en millones de personas. Por ello es una voz autorizada para explicar qué tipo de emociones se pueden sentir en cada momento.
Para él, la «felicidad real» no reside tanto en el presente ni en el futuro, sino en el pasado: «Mirar hacia atrás y recordar esos momentos donde fuiste feliz«, indica. También menciona el hecho de la soledad, una circunstancia que aparece en determinadas circunstancias.
«No conocer a nadie te hace madurar y ser una persona consciente» de todo el entorno que rodea a las personas con discapacidad. Esa batalla silenciosa contra uno mismo también forma parte del proceso de digestión de la discapacidad. Y eso sólo lo saben quienes viven con ella.




