Rafael Fuentes Molina -Rafa- es un valiente. Tal vez él se pueda quitar parte del mérito, pero lo cierto es que, a ojos de la sociedad, la admiración que recae sobre él no es escasa. Nació con un tumor en las vértebras cervicales, que no fue diagnosticado hasta los dos años. Ahora vive en silla de ruedas y se siente agradecido a la enfermedad.
También es escritor y autor de un libro titulado ‘El día que desperté de la vida‘ y dueño de un magnífico lema que lo cumple a rajatabla: «Nunca te rindas«. Además, tras someterse a una operación con 16 años que le dejó tetrapléjico, este joven no ha perdido ni la esperanza, ni las ganas de vivir ni el humor en su vida.
De hecho, su misión, la que él mismo ha querido cumplir, radica en dar visibilidad, reconocimiento y concienciación a la discapacidad y, en especial, a dar la normalidad que merece vivir en silla de ruedas. Él no puede caminar, pero sí puede vivir, un verbo que casi no conjuga en ese quirófano del Hospital Niño Jesús de Madrid.
Una vida en silla de ruedas por una enfermedad
«A raíz de una enfermedad, mi vida dio un giro inesperado», reconoce Rafael Fuentes en el podcast ‘Un propósito’ de redes sociales. A sus padres, del mismo modo, le comunicaron que ese tumor en las vértebras cervicales «no tenía solución» y que «rezaran» todo lo que supieran.
Natural de Córdoba, este joven luchó a contracorriente y a contrarreloj contra una durísima enfermedad: «Me dieron sesiones de quimioterapia y radioterapia» para reducir el tumor; aun así, «era una operación tan complicada que no querían hacerla».
Finalmente, tras visitar diferentes médicos y especialistas, su familia topó con una neurocirujana que sí se aventuró a intervenir a Rafa para «descomprimir la médula» y disminuir el diámetro de ese tumor. Todo salió bien y este joven pudo seguir haciendo vida relativamente normal. Hasta que entró en la adolescencia.
Ver esta publicación en Instagram
Con 16 años, Rafa se sometió a una operación que nunca antes se había hecho en España: «Quitaron el tumor, pero una bacteria se alojó en mi pulmón y estuve a punto de morir», recoge ’20minutos’. Estuvo cerca de la muerte, pero superó ese fatídico trámite en la Unidad de Cuidados Intensivos para lograr vivir.
A día de hoy, Fuentes vive con una lesión en la médula incompleta y una tetraplejia. Motivado por esta discapacidad, Rafa ha perdido la movilidad de sus piernas y debe ser usuario de una silla de ruedas; del mismo modo, asegura que no mueve el brazo derecho, aunque el izquierdo sí goce de cierta libertad de movimiento.
En ese momento, Rafa tenía 16 años y asegura que entró en una espiral de ansiedad y de miedo que le había robado las ganas o el interés de «querer salir a la calle«. Él ha vivido mucho tiempo en hospitales y ha visto como «muchos amigos míos se han ido»; él sigue aquí para dar voz a todos ellos.
Agradecido a la vida
Rafael Fuentes Molina ha vivido una de las experiencias más cercanas a la muerte que un ser vivo puede contar. La miró cara a cara y le ganó la batalla de la vida, a pesar de contar con secuelas y cicatrices irrevocables en su cuerpo, así como la nula posibilidad de caminar.
Sin embargo, a pesar de una situación tan dramática como la que ha superado Rafa, reconoce que ha perdido el miedo a la muerte. Entró en una parada cardiorrespiratoria que le llevó a la UCI del hospital, donde permaneció alrededor de tres meses: «La recuperación ha sido bastante dura«, reconoce.
En cualquier caso, Fuentes no tiene dudas en confirmar que «soy feliz en silla de ruedas» y en aclamar que se siente «un chico muy afortunado«, a pesar de tener que contar con la ayuda externa, generalmente de sus padres, para ser sondado y poder «orinar». Está vivo.
Así mismo, admite que, además de haber perdido el miedo a morir, «si me hubiera quedado en ese lugar no me hubiera importado». Aun así, subraya que «mi enfermedad es el regalo más grande que he podido tener» en un alegato de sinceridad.




