Las personas que viven con una discapacidad se ven instadas, más todavía, a cuidar de su cuerpo para recuperar la fuerza en los músculos que les permita volver a gozar de cierta movilidad y de independencia, aunque sea en una silla de ruedas. La alimentación, por tanto, también es uno de esos aspectos fundamentales.
Lupita Ballesteros es nutricionista con discapacidad que muestra la mejor manera de comer saludable, así como la importancia de la relación que existe entre la alimentación y una lesión medular, como es su caso. De hecho, a raíz de su lesión y su experiencia, ha compartido una serie de consejos que a ella misma le hubiese gustado conocer.
Y es que, si el cuerpo está sujeto a cambios durante diferentes etapas de la vida, tanto en hombres como en mujeres, el metabolismo también puede modificar cuando una lesión medular o cualquier tipo de discapacidad comienza a hacer acto de presencia. «Tenemos mucho que hablar de este tema», detalla Ballesteros.
Nutrición y lesión medular
En primer lugar, Lupita Ballesteros, como nutricionista, quiere emitir un mensaje de tranquilidad a las personas que viven con una lesión medular y han visto como su peso aumentado, sin encontrar una razón evidente: «No es falta de disciplina, es fisiología«.
Del mismo modo, entiende que «el metabolismo cambia y mucho», lo que deriva en una disminución de la masa muscular: «El músculo es un tejido que gasta energía incluso estando en reposo«, explica. Igualmente, la masa grasa aumenta, lo que implica «cambios hormonales, como liberación de citoquinas inflamatorias».
Por tanto, ante esta tesitura, «la proteína se vuelve estratégica», indica esta nutricionista con discapacidad. Se encarga de mantener la grasa muscular que queda y reduce la pérdida acelerada del tejido magro; también, del mismo modo, previene úlceras por presión y favorece la cicatrización de tejidos.
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Por ello, se antoja importante un buen consumo de proteínas en la fase aguda de la lesión medular ya que «el cuerpo está en un estado mayor de desgaste», llamado catabolismo. Por tanto, Lupita confirma que la la proteína «conserva músculo, ayuda a sanar heridas y fortalece el sistema inmune«.
Finalmente, Ballesteros no deja lugar a dudas: «La fibra y la hidratación no son opcionales«. Según esta profesional, una hidratación adecuada más una dieta rica en fibras «son claves para prevenir estreñimiento, infecciones en vías urinarias y alteraciones de la microbiota».
La alimentación como herramienta de salud
Lupita Ballesteros es una nutricionista con discapacidad, que vive con una lesión medular y que, mediante el poderoso mundo digital de las redes sociales trata de divulgar la relación entre una correcta alimentación y un buen estado de salud en personas con lesiones de este calibre.
De este modo, Ballesteros indica que la alimentación debe ser entendida como «una herramienta de salud, autonomía y bienestar emocional, no como una fuente de estrés o frustración». La nutrición es parte del proceso de adaptación, recuperación y reconstrucción de la autonomía.
En esta línea, esta profesional detalla que el ayuno extremo, las dietas bajas en carbohidratos o los protocolos muy restrictivos pueden generar un impacto negativo en el organismo: «Reducir aún más la grasa muscular, afectar la energía, dificultar la realización de terapia física.
Por ello, finaliza afirmando que «la alimentación debe adaptarse a tu nivel de movilidad, pensando en tu bienestar«. Una buena ingesta de proteínas y una hidratación correcta son las bases de una buena dieta que acompañe en el proceso de recuperación y adaptación a la discapacidad.




