Cada persona con discapacidad tiene su propio ‘modus operandi’ para hacerse fuerte ante la adversidad y aceptar su situación. No hay una fórmula secreta ni universal. Ni siquiera un manual que explique de qué manera emprender esa aventura, porque cada caso es individual y personal.
Rigoberto López, por ejemplo, es una de esas personas que conforman la comunidad de personas con discapacidad debido a una lesión medular a la altura de las vértebras cervicales 5 – 6 debido a un accidente automovilístico. En su caso, el gimnasio y el deporte se han tornado como imprescindibles en su proceso de recuperación.
En historias como las de este joven, volver a recuperar la movilidad es un proceso ligado a la fuerza y al tono muscular, una recomendación que también parte directamente desde los profesionales de este área. Aunque López también se «hace fuerte» frente a comentarios que infravaloran sus capacidades.
El secreto sobre la discapacidad
Para valorar lo que es vivir con discapacidad, la única forma posible es habiendo experimentado la vida con esta condición. Nadie, en su sano juicio, puede hablar ni expresar emociones parecidas a las que sienten las personas que tienen alguna discapacidad. Por ello es tan importante cuidar el lenguaje respecto a este colectivo.
Del mismo modo, el proceso de aceptación y de adaptación a la discapacidad no debe ser especialmente sencillo; los días se hacen eternos y la posibilidad de ser independiente y autónomo, de repente, se esfuma como si por arte de magia se tratara. Pero tiene una explicación.
Rigoberto López es un joven con una lesión medular que ha podido entender la realidad de su vida y se ha apoyado en un lema que lo ha hecho propio para salir adelante y esquivar la debilidad: «Insistir, resistir y nunca desistir«.
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También se refiere en sus publicaciones de redes sociales a las personas que, con buena intención o no -sólo ellas lo saben- se refieren a la comunidad de la discapacidad desde una visión superior, como si no tuviesen cabida en una sociedad que jamás debe darle la espalda: «Esos comentarios sólo me hacen más fuerte«.
Por tanto, el secreto para lidiar con la discapacidad, tal vez, es que no exista secreto alguno más allá de normalizar y aceptar esta realidad. Simplemente se trata de una condición humana más que tienen algunas personas, como tantas otras características.
La silla de ruedas, un aliado
Con 31 años, Rigoberto López es usuario de silla de ruedas debido a una lesión medular. Este accesorio se ha convertido en un aspecto fundamental en su vida diaria y para devolverle la autonomía que la discapacidad le había robado: «Sí, soy feliz«, declara.
De hecho, el propio López manifiesta que «vivir en silla de ruedas no significa vivir triste«, sino tener una herramienta que le permite desplazarse por su cuenta y ser ligeramente independiente de nuevo: «Muchas veces la verdadera limitación está en los prejuicios, no en la silla», lamenta sobre las barreras mentales que existen.
«La silla se volvió parte fundamental de mi vida; es mi mejor aliada y me lleva a lugares a los que no podría acceder por mi cuenta», reconoce Rigoberto López. Por tanto, concluye su historia defendiendo que «se puede ser feliz, avanzar, soñar y disfrutar la vida desde cualquier realidad«.




